18 abril 2006

ENCUENTROS MASCULINOS



Una reunión internacional de homosexuales de estética varonil culmina hoy en Barcelona

Unos 2.500 "osos" de 27 países reivindican su concepto de ser "gays"



Gordos, fuertes y peludos. Les gusta el deporte, hablan de fútbol y coches. Tienen una estética ruda, pero un detalle que los diferencia de la mayoría: son homosexuales. No se sienten a gusto en los locales gays tradicionales, detestan la moda y no tienen complejos en desmontar los cánones de belleza establecidos. Se autodenominan "osos" (bears, en inglés) y se han reunido esta semana durante cinco días en Barcelona para participar en visitas a la ciudad, cenas y fiestas.
Una asociación catalana organiza desde hace seis años este evento, que reunió a 2.500 personas en cinco días de actividades que culminan hoy. Provenientes de 27 países (algunos de ellos de naciones árabes donde la homosexualidad es considerada un delito), los osos buscan compartir experiencias con personas como ellos.
"Los osos somos una minoría dentro de la minoría gay. Es difícil conocer gente como uno. Por eso venimos a estos encuentros internacionales", cuenta Christian Fischele, un suizo de 40 años.

Impacto económico
La asociación Bearcelona, organizadora de la actividad, asegura que cada año crece el impacto económico de la convención. "Reservamos 60 habitaciones en el Hotel Princess para los clientes con más dinero y se llenaron enseguida. Muchos restaurantes del Eixample aumentaron su clientela gracias al evento", explica Josep Ribes, organizador de la actividad.

Los camareros de la discoteca Astoria, donde se celebraron dos fiestas, el viernes y ayer, contaron que sirvieron más alcohol que en una noche abierta a todo el público. "Los extranjeros no se cansan de beber. Son grandes y tienen mucha capacidad", dice un camarero.

Promovido en internet, el encuentro atrae cada año a hombres homosexuales de países tan distantes como Australia, Inglaterra, Costa Rica y Arabia Saudí. En sus calendarios internacionales son frecuentes varias citas al año en Estados Unidos y Europa. "Estuve en la de San Francisco y fui a dos en Inglaterra. Pero la de Barcelona está muy bien organizada y tiene mejor clima. En cada evento, me gasto más de 2.000 euros", dice Mark Griggs, un inglés de 43 años.

Defensores de su "cultura"
Los asistentes aseguran que su estética particular afianza una cultura bear que intenta distanciarse de la idea de homosexual promovida por la moda y la publicidad. "Nuestra presencia también es un rechazo al hombre guapo y arreglado con que se relaciona a los gays y a muchos heterosexuales. Somos corrientes por fuera, pero interesantes y complejos por dentro", cuenta Wesley Esser, estadounidense de 39 años.

El colectivo lucha por desmarcarse del estereotipo de homosexual afeminado, amante de la moda y las discotecas. Para lograrlo, ha creado su propio estereotipo: hombre fuerte y peludo, más parecido a un camionero que a un modelo de pasarela. "Somos maduros. No damos importancia al físico. Aquí todos me hablan, aunque tenga 61 años", explica el estadounidense Charles Fisher.

Los organizadores del evento afirman que los osos tampoco tienen problemas en aceptar a otros homosexuales de estética o gustos diferentes en sus encuentros. ¿Y a mujeres? "Eso sí que no".

Información extraida de: El periodico

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