17 abril 2006

TOURIÑO CRITICA LA "INCOHERENCIA" DEL PP ANTE LOS MATRIMONIOS ENTRE HOMOSEXUALES



La boda del concejal de Cultura del Ayuntamiento de Ourense, José Araújo (PP), con su novio, Nino Crespo, ha reavivado la polémica sobre el recurso de inconstitucionalidad interpuesto por el Partido Popular contra la ley que regula las bodas entre personas del mismo sexo. El último en intervenir en las declaraciones cruzadas ha sido Emilio Pérez Touriño, presidente de la Xunta de Galicia, que el miércoles criticó a la oposición la incoherencia de sus acciones, que se basan a su parecer en el "todo vale, todo sirve".

La actitud del PP ha sido puesta entredicho después de que el alcalde de Ourense, el popular Manuel Cabezas, fuera el oficiante de la ceremonia; y también por la asistencia a la misma de Alberto Núñez Feijóo, presidente del PPdeG, y Xosé Manuel Baltar, presidente de la diputación provincial ourensana. Cabezas afirmó que casar a Araújo y Crespo es para él "algo normal", pues supone "aplicar una ley aprobada en 2005".

Tras el matrimonio, tanto los colectivos gays como la Iglesia dieron su opinión sobre el asunto: la Federación Estatal de Lesbianas, Gays y Transexuales (FELGT) instó al líder del PP, Mariano Rajoy, a retirar el recurso que su partido presentó contra los matrimonios homosexuales.

El portavoz adjunto de los populares en el Congreso, Vicente Martínez Pujalte, prefirió, a preguntas de los periodistas en el Parlamento, diferenciar entre las "actuaciones personales de quien sea" y el recurso que ha presentado su partido contra la norma aprobada por el Congreso de los Diputados en junio de 2005, y en el cual, confió, "se reconocerán los indicios de inconstitucionalidad".

El obispo de Ourense, por su parte, censuró la "amplia repercusión" de la boda, acto que, aseguró, "conmocionó a una gran parte de la sociedad y entristeció a los católicos".

Quejas en el PP lucense

Fuentes del PP de Lugo, por otro lado, indicaron que algunos militantes expresaron de palabra su queja por la incongruencia que supone la actitud del alcalde Manuel Cabezas como oficiante de la boda civil frente a la postura del PP en este asunto.

Las mismas fuentes indicaron que causó especial malestar entre algunos militantes que la celebración fuese multitudinaria, que al banquete de boda acudieran unas trescientas personas, y que el casamiento precedido de dos fiestas de despedida de solteros, celebradas en Ourense.

A la polémica se sumaron otros cargos municipales del Partido Popular, como el presidente de su grupo político en el Ayuntamiento de Barcelona, Alberto Fernández, que afirmó que "cada uno puede hacer lo que desee?, aunque a continuación se ha reafirmado en su opción de que no celebrará bodas gays en Barcelona "por una cuestión de conciencia, básicamente por el derecho a la adopción que otorga esta Ley?, con el que afirma no estar de acuerdo, según explicó el concejal, quien, no obstante, puntualizó que está a favor de que los homosexuales accedan al resto de derechos que tienen los ciudadanos.

Información extraida de: El Confidencial

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