16 julio 2006

VIGO. DETENIDO EL PRESUNTO AUTOR DEL ASESINATO DE LA PAREJA DE GAYS



La policía nacional detuvo a las diez de la noche de ayer en Marín al supuesto asesino de una pareja homosexual que convivía en un ático alquilado de Vigo. Ambos fueron maniatados, sometidos a torturas y cosidos a puñaladas durante la madrugada. Julio Anderson Luciano, camarero brasileño de 35 años, apareció degollado en el salón y con un profundo corte en una oreja. El diseñador de webs Isaac Pérez Triviño, Al-Daní, santiagués de 27 años, fue hallado desnudo, acuchillado y atado de manos y pies con el cable de la luz en una habitación contigua.

Todo apunta a que el sospechoso, un vecino de Cangas, perpetró el crimen después de las cuatro y cuarto de la madrugada. Las víctimas habían ofrecido una cena esa noche a unos amigos y luego salieron de copas. De madrugada, los vecinos oyeron «una fuerte bronca, golpes, portazos y amenazas». Después volvió a sonar la música. A las ocho, un vecino comentó que olía a quemado, pero nadie vio salir humo hasta las 9.55 horas.

En esas cinco horas de margen, el supuesto asesino, que se topó en un pub con las víctimas, borró las huellas. Existe la sospecha de que pudo actuar en solitario. Luego, tendió unas mantas sobre los cuerpos y prendió fuego a tres habitaciones de la vivienda. A las diez de la mañana, los bomberos y la policía local ordenaron evacuar las siete plantas del edificio número 12 de la calle Oporto, en la céntrica zona de copas de Areal y Rosalía de Castro.

El móvil

Los equipos de extinción de incendios descubrieron en medio de las llamas los dos cadáveres de la pareja, uno en cada habitación. La casa tenía el suelo y las paredes manchadas de sangre. Parecía como si los cadáveres hubiesen sido arrastrados por el pasillo. «Era dantesco, una carnicería», relata un testigo.

Expertos de homicidios de Madrid acudieron a tomar muestras de ADN con detectores de alta tecnología.

El móvil de crimen podría ser una mezcla de un asunto pasional y abuso de drogas. Otros apuntan a una supuesta motivación homófoba o racista. Hay pruebas claras de que hubo ensañamiento con las víctimas. Sin embargo, los vecinos descartan que la pareja tuviese negocios turbios, aunque algunos amigos admiten que en el piso «corría la cocaína».

Una hipótesis que pierde fuerza es el robo, aunque las torturas podrían tener como objetivo sonsacar información del dinero de las víctimas, una de ellas en el paro. La casa fue registrada a conciencia y el criminal ?se ignora si solo o con ayuda de cómplices? revolvió los muebles y cajones y volcó las papeleras. No se desecha que esparciese basura por el suelo para avivar las llamas.

Algunos amigos de la pareja sugieren que fue «un desmadre de sexo y drogas que nadie supo cómo parar».

Información extraida de: La Voz de Galicia

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