15 agosto 2006

ARRANCA BAJO LA TUTELA DE BILL GATES LA CONFERENCIA MUNDIAL DE SIDA


Bill Gates, en una rueda de prensa reciente.

TORONTO.- Veinticinco años después de la descripción de los primeros casos de VIH, alrededor de 24.000 especialistas, políticos e investigadores se esperan desde hoy y hasta el próximo viernes en Toronto en la mayor cumbre internacional sobre la enfermedad, la XVI Conferencia Mundial sobre Sida. El congreso es más que un encuentro científico. Es también una reunión política que contribuye a moldear la agenda de una epidemia global que amenaza regiones enteras del planeta y mueve cientos de millones de euros cada año.

Sin grandes anuncios previstos, la influencia de la Fundación Bill y Melinda Gates y, en segundo plano, de políticos como Bill Clinton parece la clave de la reunión. El sida ha logrado movilizar en los últimos años a un grupo de personalidades decididas a colocar en primer plano y dar un impulso definitivo a la lucha contra una enfermedad que no ha dejado de expandirse desde hace tres décadas y cuyo tratamiento está fuera del alcance de la mayoría de los pacientes.

Los últimos datos del organismo internacional ONUSIDA muestran que la cifra de infectados por el VIH supera los 40 millones. En su última asamblea anual, Naciones Unidas admitió el fracaso de la estrategia global contra la enfermedad y pidió a los gobiernos y donantes una mayor implicación y que tripliquen el presupuesto disponible para hacer frente a la epidemia.

Pocos han respondido con la misma rotundidad que Bill Gates, convertido en los últimos años en un referente de una nueva filantropía centrada en la salud internacional. Unos días antes de la inauguración de la conferencia en la capital canadiense la Fundación Bill y Melinda Gates anunció una nueva donación de 500 millones de dólares al Fondo Global contra el Sida, la Malaria y la Tuberculosis, la principal contribución privada al organismo.

El fundador de Microsoft y su mujer son los encargados hoy de inaugurar el congreso, un evento bianual, celebrado por primera vez en 1985 en Atlanta como una pequeña reunión de poco más de 2.000 científicos, que por tercera vez llega a Canadá.

En 1989 fue en Montreal, en el inicio de la epidemia, cuando apenas se sabía nada del virus. Por primera vez, la reunión se encabezó con un lema: "El reto social y científico del sida".

La siguiente cita canadiense, en 1996 en Vancouver, ocupa un lugar destacado en la historia reciente de la ciencia. Tras unos años de incertidumbre y pesimismo el curso de la enfermedad sufrió el primer gran revés con la presentación de una serie de hallazgos sobre el comportamiento del virus. Los descubrimientos abrieron la puerta a la terapia de gran actividad, el cóctel de tratamientos que permiten controlar la enfermedad en el mundo rico.

Cuando se cumple el décimo aniversario de este avance llega Toronto. En principio, en el campo científico no se esperan grandes noticias, aunque las conferencias mundiales sobre sida, donde se presentan 4.500 estudios y se convocan cientos de actos de distinta relevancia, son en gran medida imprevisibles.

Activismo y confrontación política
Desde la conferencia de Barcelona en 2002 el programa de la reunión apenas ha aportado novedades. Ha predominado el activismo y la confrontación política.

En la reunión de 2000 de Durban (Sudáfrica) el encuentro se convirtió en un motor destacado del movimiento global por la distribución generalizada de los tratamientos y la defensa de los derechos de los pacientes. Barcelona y Bangkok siguieron esta línea.

Según algunas voces críticas, la transformación de la reunión en un foro social y político se ha producido a costa del debate científico, que ha perdido relevancia. La directora de XVI Conferencia, Helene Gayle ?antigua responsable del programa de sida y salud reproductiva en la Fundación Gates y actual presidente y consejero delegado de la organización internacional CARE? asegura que la situación volverá a equilibrarse en Toronto.

El perfeccionamiento de los tratamientos y su simplificación en pocas pastillas serán algunos de los temas principales. La prevención de la infección mediante una vacuna, geles espermicidas o tratamientos farmacológicos centrarán también el programa científico.

¿Pero logrará la ciencia encontrar un hueco entre la disputa política? No está claro. La reunión de momento empieza con polémica y con los retrasos motivados por los controles en los aeropuetos. El actual primer ministro canadiense, Stephen Harper, no ha aceptado la invitación a acudir al encuentro. Sólo el papel protagonista de Bill Gates está asegurado en Toronto.

Fuente: El Mundo

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