11 agosto 2006

LA MECA DEL OCIO ROSA



JORDI Petit
Presidente de honor de la federación Coordinadora Gai-Lesbiana de Catalunya
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Miles de gais y lesbianas de toda Europa han venido a divertirse este fin de semana a Barcelona. Estamos de moda. El movimiento gai alemán ha premiado a Zapatero, se respira libertad; sorprende que hace 30 años hubiese la ley de peligrosidad social. El Loveball es una celebración de la amistad y recoge a una nueva tribu urbana, los clubbers, en este caso homosexuales, que siguen las convocatorias de fiestas en clubs y discos. En la ciudad se ven muchas parejas del mismo sexo de la mano. No pasa nada.

Muchos han ahorrado para poder venir, que nadie piense en ese tópico del gai millonario. A pesar de los avances conquistados, la vida y la cultura cotidianas siguen siendo básicamente heterosexistas. Sin ir más lejos, el lenguaje popular está lleno de injurias homofóbicas. Perfecto pues que gais y lesbianas, logrando lentamente la normalidad, tengan a la vez sus espacios no excluyentes. Estamos ante la expansión de un sector de servicios que crea riqueza y empleo y trae un tipo de turismo muy diferente a los hooligans.

Carlos de Cires, delegado de la revista Zero para Catalunya confía en que este encuentro crezca de año en año y Barcelona llegue a ser la meca del ocio rosa. Nuestra capital tiene tradición de gerentes gais emprendedores, desde José María Coll, pionero con la desaparecida disco Ramsés, a finales de los años 70, hasta el grupo Arena, que ha abierto locales en Centroamérica, o Matiné, que con su fiesta ha cerrado este año el Orgullo de Madrid. Todos ellos sensibles a la lucha contra el sida y solidarios con las asociaciones homosexuales. Las administraciones deben apoyar mucho más estas citas, pues forman parte de la red urbana, como cualquier otra manifestación social. La gente se reúne por afinidades y la ciudad es la suma de todas las diversidades.

Fuente: El Periodico

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