14 septiembre 2006

ARGENTINA. DOS LESBIANAS SE BESARON EN UN BAR Y LAS ECHARON



Se sintieron discriminadas y se fueron. Hoy harán una denuncia ante la Secretaría de Derechos Humanos

Natalia y Jessica se toman de la mano mientras cuentan a La Capital que anteayer se sintieron discriminadas. "Acá no podés manifestar tu condición sexual, hacélo en otro lado", dicen que sentenció el encargado de un bar mirando a una de las dos chicas lesbianas que segundos antes se habían besado en público. Ambas comprendieron que debían irse. Y así lo hicieron.

La noche del martes transcurría sin bemoles en el pub Allison (Rioja y Maipú) cerca de las 22 cuando la pareja homosexual se presentó junto a otras dos amigas con la idea de jugar al pool. Apenas llegaron, y después de haber pedido una cerveza, Jessica, de 23 años, se sacó la campera; al reincorporarse besó a su compañera, Natalia, de 20. "Le toqué los labios", relató.

Fue en ese momento cuando se aproximó el encargado del local, advertido por una moza. Sin embargo, la versión del responsable del comercio fue menos light.

"Estaban a los chupones mal, adelante de toda la gente", narró sin medias tintas Ariel González, al describir la situación con la que se encontró. Según su comentario, las chicas estaban paradas al lado de la mesa de juego siendo observadas por el resto de los clientes. "Como yo soy el encargado, tenía que decirles algo", justificó González. Y después repitió las palabras que lanzó hacia Natalia: "No me importa tu condición sexual; está todo bien, pero eso acá adentro no". Para el referente del bar, las jóvenes "se sintieron tocadas" y se marcharon (ver aparte).

Ahora las chicas aseguran que no volverán a ese sitio, un lugar que solían frecuentar. "No sabía qué hacer, pero no daba para quedarse ahí", confesó Natalia, quien en otra oportunidad vivió una situación similar.

La reacción del encargado motivó que las muchachas se pregunten: "¿Por qué otros sí y nosotras no?". Así, hicieron referencia a que, en el momento de los hechos, una pareja heterosexual se besaba sin problemas. Ambas se presentaron ayer ante la asociación civil Vox (que defiende a las minorías sexuales) y hoy harán lo propio en la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia.

El Concejo Municipal sancionó en diciembre del año pasado la ordenanza Nº 7.946 que garantiza el "derecho a ser diferente" y no admite "discriminación, exclusión, restricción o menoscabo por razones o con pretexto". Además refiere a la identidad de género y estipula sanciones en los casos en que se cometan "actos discriminatorios en forma explícita o a través de un ejercicio arbitrario del derecho de admisión". Y Rosario adhirió a la ley nacional antidiscriminación.

Desde Vox se hicieron eco de inmediato respecto del tema. Paula Martínez, integrante de la comisión directiva, militante y activista de esta organización, reflexionó sobre el caso. "Lamentablemente vivimos en una sociedad homofóbica; si bien estamos incorporando granitos de arena para cambiar las cosas, el trabajo va a llevar mucho tiempo".

Martínez agregó que se trata de "visualizar estas cosas, muchos creerán que como no hubo gritos o empujones no se generó discriminación, pero la cuestión pasa por intervenir siempre que se interrumpa la posibilidad de tener igualdad de derechos".

Otros referentes de grupos que nuclean a gays y lesbianas insistieron en que "la sociedad tiende a quebrantarse por estas acciones de violencia por parte del sistema, por lo que se omite la denuncia y la reivindicación de los derechos y, por ende, se genera una ofensa a la igualdad".

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