13 septiembre 2006
"CHICAS" ES UNA COLECCIÓN DE HISTORIAS DE AMOR DE VERDAD
«Estamos, y tanto que existimos. Estamos aquí y no nos vamos a callar». Con estas palabras presenta El Teatro de Badul la obra Chicas, «un viaje a través del tiempo para mostrar situaciones y actitudes que reflejan los distintos mundos del ser humano, más alla del tópico que se tiene de las lesbianas».
Carmen Losa es la autora y directora de esta obra protagonizada por personajes femeninos. Según ella estas mujeres sólo «tienen en común que se relacionan afectivamente con otras mujeres». Cree Losa que normalmente «se tiende a pensar que este tipo de opción sexual tiende a unificar a las personas que la practican. Que todos los hombres o las mujeres homosexuales son iguales. Lo que quiero mostrar en esta función es que no nos hace iguales ser lesbianas, sino que cada una tenemos nuestra personalidad y que somos distintas o iguales a cualquier otra persona».
Los cuatro personajes de Chicas están interpretados por Resu Morales, Rosa Estévez, Charo Zapardiel y Saida Santana. Personajes que escapan del tópico, «intentando romper con esa imagen que nos reconocía con todo lo peor que se pudiera imaginar de una mujer». Una imagen «con la que hoy es más fácil romper porque ya todo el mundo ve a mujeres homosexuales que no son necesariamente masculinas o que no tienen una personalidad demasiado impositiva, pero todavía los heterosexuales no saben cómo somos y necesitan una referencia. Y lo que nosotras queremos es precisamente que no tengan referencias, que nos conozcan como somos, que podemos ser de tantas maneras como cualquier mujer».
Romper con los tópicos
Camina la obra Chicas un poco contra la costumbre porque tanto el teatro como el cine se han ocupado mucho más de la homosexualidad masculina que de la femenina. «Y cuando se ha hecho ha sido de una manera bastante triste porque solían ser relaciones tortuosas, siempre terminaban mal, con muchísimo sufrimiento». La directora y autora de esta obra piensa que «en realidad esos acercamientos del mundo de la cultura al lesbianismo no hablaban de relaciones de amor, sino de poder, de dependencia, de manipulación y la verdad es que no hay más o menos manipulación que la que pueda haber entre dos personas de sexo diferente».
Carmen Losa ha pertenecido a la compañía del Teatro de la Abadía y también a La Cubana. Actriz, autora y directora, funda en 1997 el Teatro de Badul, «con el objetivo de poner en marcha espectáculos donde el trabajo se entienda como una unión de creadores». En la actualidad compatibiliza esta labor con la dirección del Laboratorio de Teatro William Layton, una de las escuelas más reconocidas de Madrid. Cuando comenzó a escribir Chicas, «lo que tenía muy claro es precisamente que las historias no sean tortuosas, que se presentaran con una normalidad y con un disfrute que caracteriza a las relaciones amorosas. Al fin y al cabo esta obra es una colección de historias de amor de verdad».
Para que estas historias de amor lleguen en buena forma al espectador se han utilizado herramientas teatrales diversas. «Me he metido en todo, en la comedia, en el drama, porque para conseguir esa ruptura con los tópicos lo que tenía que hacer es salirme del esquema al uso de una trama teatral convencional». El reto ha sido «que el espectador no saque una conclusión de lo que ve en los primeros minutos porque entonces les estaba acostumbrado a mira qué graciosas somos y lo divertidas que podemos ser». Por eso ha montado la obra «en distintas escenas, montadas con distintos códigos y géneros porque eso me ayuda a romper con los tópicos ya que el espectador nunca sabe lo que va a venir después».
Escenas cortas
Las escenas que componen Chicas son cortas, van de los cinco a los diez minutos. Algunas tienen relación entre ellas y «todas están hiladas por el movimiento escénico y por la música». Algunas de las escenas tienen continuación y otras no, «precisamente para que el público entre en un tipo diferente de realidad cada pocos minutos, lo que puede servir para que vean tanto lo distintas que podemos ser las lesbianas como, otro punto esencial de la obra, que hemos existido siempre. Por eso mezclo escenas contemporáneas con una del siglo XV u otra en los años 30 del pasado siglo. Hay otro momento que transcurre en la Inglaterra y la Francia de Las amistades peligrosas. Le estamos dando cosas nuevas todo el tiempo al espectador. Hay escenas en verso, otras cantadas».
Que Chicas hable del lesbianismo de una forma clara es para Carmen Losa «una incógnita» a la hora de saber si le puede restar espectadores a la función. «Creo que ahora mismo el público no debería rechazarlo si no se le presenta de una manera rechazable. Siempre he buscado que Chicas no resulte ofensivo a nadie, siempre he pensado que podía unir perfectamente a un público heterosexual que puede venir a conocer nuestro mundo y que no se le va a presentar de una manera ni obscena ni ofensiva. Y el público homosexual puede venir a reconocer situaciones que ya conoce».
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