16 noviembre 2006

LAS AMENAZAS DE LA IGLESIA MEXICANA AL PERIODISMO



El portavoz de Norberto Rivera exige disculpas públicas a la periodista Sanjuana Martínez por las acusaciones de encubrimiento de Nicolás Aguilar

Dicen que la mejor defensa es el ataque. Esta parece ser la estrategia adoptada por el portavoz del cardenal Norberto Rivera, Hugo Valdemar, quien se confrontó verbalmente con la periodista Sanjuana Martínez a través de los micrófonos del programa W Radio que dirige Carmen Aristegui por las mañanas, el día de ayer.

Hugo Valdemar, además de pretender desmentir (de forma infructuosa) a Sanjuana, le exigió una disculpa pública a la periodista porque el portavoz del poderoso purpurado consideró falsas las acusaciones de haber encubierto al sacerdote mexicano, Nicolás Aguilar Rivera, lanzadas contra Rivera. Cabe recordar que Nicolás Aguilar Rivera, hoy todavía libre, ha violado a unos 90 menores a lo largo de su fructífera carrera delictiva, tanto en Estados Unidos como en México, hechos de los que existen suficientes pruebas y testimonios como para sospechar sobradamente que son verdaderos.

Sanjuana Martínez hizo un recuento exhaustivo de las numerosas pruebas documentales que ella ha presentado, como periodista, las que simplemente ha recogido entre los numerosos acusadores de Aguilar y de Rivera. Dichas pruebas señalan directamente al sacerdote Aguilar, depredador sexual de infantes, y parecen involucrar también al cardenal mexicano por haber solapado al cura que hoy sigue siendo una gravísima amenaza para los niños allí donde se encuentre. Dichas acusaciones se están ventilando en una Corte de Los Angeles, como ya es de dominio público.

Precisamente sobre la presunta responsabilidad de Rivera es donde la maquinaria judicial estadounidense podría atorarse y las pruebas, quizá, ser insuficientes. Valdemar dijo que en la fecha en que algunos de los menores abusados (y hoy adultos) dijeron que se habían entrevistado con el entonces obispo Norberto Rivera, el hoy purpurado se encontraba en Roma, en el Vaticano, participando en un sínodo de los obispos. La fecha es el 27 de noviembre de 1997. Y la realidad es que en esas fechas sí se desarrolló un sínodo en Roma.

Como prueba de que Rivera se encontraba en la Ciudad Eterna, su portavoz citó un ejemplar del Osservatore Romano así como otro del diario de la diócesis que consignarían la presencia del purpurado mexicano en Roma. Es claro que dicha argumentación siembra la duda sobre el encuentro de Rivera con los menores abusados, a los que presuntamente el hoy purpurado habría aconsejado callar sobre los abusos sexuales que habían sufrido. Según Valdemar, todo el caso contra Rivera se viene abajo como un castillo de naipes con la "demostración" de que Rivera se encontraba en Roma. Sin embargo, hay que señalar que para empezar el problema parece ser, más que nada, una cuestión de error en las fechas. Hasta que se compruebe lo contrario. Por otro lado cabe preguntarse cómo es posible que a lo largo de tantos años las autoridades eclesiales mexicanas no hayan tomado acciones más radicales contra Aguilar y otros sacerdotes abusadores de menores que habitan en México. ¿No hay ninguna responsabilidad, ni siquiera moral, del purpurado?.

¿De las jerarquías eclesiásticas?. La Arquidiócesis de México ha dicho con reiteración que el cardenal Norberto Rivera Carrera nunca se entrevistó con víctimas del pederasta Nicolás Aguilar Rivera. No pudo hacerlo, manifestó el vocero de la curia, el sacerdote Hugo Valdemar, porque además el prelado ya no era obispo de Tehuacán, Puebla. A pesar de ello, hay otros testigos que aseguran que el cardenal se entrevistó con los menores. Es claro que esta situación debe ser aclarada. Sanjuana presentó también una carta, presuntamente del cardenal Mahony de Los Angeles, en la que éste le recrimina a Rivera por no haberle informado sobre el "problema homosexual" de Aguilar (quien fue enviado a dicha diócesis estadounidense por el purpurado mexicano).

Cabe señalar que la diócesis que dirige Mahony dio a conocer a la opinión pública documentos que detallan los abusos cometidos durante los últimos 75 años por 245 sacerdotes. En dicha ocasión, Roger Mahony dijo que "las víctimas no se merecen menos" y que dicha acción de transparencia tenía la finalidad de reconciliar a la Iglesia Católica con todos los afectados.

El contenido de las 27 páginas fue aún más revelador que los mismos escándalos conocidos en los últimos años, ya que los documentos están plagados de eufemismos para evitar la palabra violación o abuso y reflejan los esfuerzos de la Iglesia por negar lo obvio y ocultar lo probado a lo largo de siete décadas. Hasta ahora, la Iglesia Mexicana no ha hecho un esfuerzo semejante por más eufemismos que haya utilizado la diócesis de Los Angeles.

Un ejemplo emblemático es el caso del reverendo Michael Baker, quien en 1986 confesó voluntariamente al entonces arzobispo Mahony que había violado a dos menores. El caso nunca fue informado a la policía y Baker fue trasladado a otras parroquias hasta su expulsión del clero en el 2000. Para entonces el número de víctimas de sus abusos había ascendido a un total de diez menores.

Precisamente sobre este tema el Papa Benedicto XVI pidió el mes pasado que se respeten los principios de la justicia y se ayude a las víctimas en los casos de pederastia a manos de un religioso, al recibir a un grupo de obispos de Irlanda que estaban en visita "ad limina".

Benedicto XVI dijo a los prelados irlandeses que "los principios de justicia deben ser totalmente respetados y que, por encima de todo, se debe dar apoyo a las víctimas y a todos los que han resultado afectados por estos enormes crímenes".

En su mensaje a los obispos irlandeses, el Pontífice aconsejó que cuando se produzcan casos de religiosos "manchados por el desgarrador acto de abusos sexuales de menores", la Iglesia local se debe esforzar en "establecer la verdad de lo que ocurrió para adoptar cualquier medida necesaria y prevenir que esto se repita".

¿Este ha sido el espíritu que ha guiado las acciones de Norberto Rivera y de la Conferencia Episcopal Mexicana?. Mucho nos hace pensar que no ha sido así. Las acusaciones flamígeras contra Sanjuana de recibir dinero y las exigencias de retractación nos hacen pensar que la Iglesia Mexicana lejos de hacer un mea culpa pretende perseguir y silenciar a quienes de una manera u otra han sacado a la luz los intolerables abusos sexuales a menores perpetrados por sacerdotes. De hecho, Sanjuana Martínez responsabilizó a Hugo Valdermar y a Norberto Rivera por su integridad y la de su familia luego de que, según dijo, ha recibido numerosas amenazas. Y esto es claramente intolerable. Nuestra solidaridad con Sanjuana.

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