25 febrero 2007

ROUCO PIDE RECUPERAR EL ESPÍRITU QUE HIZO POSIBLE LA TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA

El cardenal y arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco, abogó hoy por volver al espíritu que hizo posible la transición democrática, afirmó que los católicos están discriminados en la Ley de Educación, negó la posibilidad de que las mujeres puedan ser sacerdotes y dijo que los homosexuales no pueden casarse.

Rouco, que fue hoy el conferenciante de los desayunos que organiza el Foro de la Nueva Sociedad, disertó sobre las relaciones

"Iglesia-comunidad política", cuestión sobre la que ha venido disertando en distintos foros durante los últimos años, y aprovechó su ponencia para denunciar una "cierta discriminación académica" que sufren los católicos en la Ley de Educación.

El arzobispo de Madrid, que no negó que todavía puede intentarse que la ley no tenga "efectos tan negativos" en su aplicación en relación con la asignatura de moral católica y su alternativa, fue muy crítico con el estatuto del profesorado de Religión, que puede conducir, dijo, a que resulte muy difícil para la Iglesia "salir como garante de esta educación".

Criticó también, como viene reiterando la Conferencia Episcopal, las dificultades que tienen los padres para la elección, en la práctica, de centro escolar, y la futura asignatura de Educación para la Ciudadanía, en la que en el análisis de sus objetivos "nos encontramos en una antropología filosófica con una ética impuesta por el Estado".

"Llama la atención -añadió el cardenal- que en un Estado ideológicamente plural se introduzca ese programa con esos contenidos", cuando, recordó, el Tribunal Constitucional define la escuela como neutra, pero no laicista.

En su conferencia, en la que realizó un repaso histórico de lo que han sido las relaciones Iglesia-Estado, en España y Europa, centrándose fundamentalmente en el sistema concordatario y de acuerdos, Rouco se refirió al problema del dominio ético del poder, y señaló que contraponerlo sólo con planteamientos jurídicos o en base a las mayorías no es suficiente para garantizar la dignidad del ser humano, su reconocimiento desde su concepción.

Cuando se empiezan a tocar derechos fundamentales como el de la propia vida, cuando se vive inmerso en un relativismo cultural, filosófico y moral, se pone en evidencia "la debilidad de un sistema" que no puede resolver el conflicto "sólo con recursos jurídicos ni siquiera con la sociología de las mayorías".

Hace falta, añadió, volver a un diálogo entre el mundo laico y el mundo cristiano en la Europa actual, reabrir el diálogo entre fe y razón, y contribuir a superar con ese diálogo el dogmatismo cientificista y la intransigencia, señaló el arzobispo de Madrid.

Tras la conferencia, Rouco respondió a todo tipo de preguntas que se le hicieron desde la mesa, si bien eludió pronunciarse sobre la mayoría de las cuestiones políticas sobre las que fue interpelado, como el diálogo iniciado por el presidente del Gobierno con ETA, el nombramiento del nuevo ministro de Justicia -"no le conozco", dijo-, ni sobre la sentencia del Tribunal Supremo en relación con De Juana Chaos, ni sobre el juicio por los atentados del 11-M.

Sí fue contundente sobre el proceso de recuperación de la memoria histórica: deberíamos volver, señaló, "a recuperar el espíritu de la transición política como un postulado urgente", "porque hablar de recuperar la memoria política, cultural, de lo que pasó hace setenta años no es bueno, aunque, otra cosa es, el estudio histórico".

Sobre el papel de Francisco Vázquez como embajador ante la Santa Sede afirmó que "lo puede hacer muy bien a la hora de contribuir a facilitar las relaciones con el Estado, como ya lo está haciendo".

También fue rotundo al afirmar que los "homosexuales no pueden casarse, podrán hacer otras cosas pero no casarse", y sobre la posibilidad del sacerdocio femenino dijo: "el patrimonio doctrinal de la Iglesia católica es claro y no va a cambiar".

Rouco aconseja a De Juana
El cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, aconsejó hoy al etarra Ignacio de Juana Chaos "dejar la huelga de hambre porque no es buena". Asimismo, recordó que el diálogo con ETA "debe referirse al cese del terrorismo" y "no puede tener carácter, significado o consecuencias políticas" .

"La huelga de hambre desde el punto de vista de la moral y la ética no es buena, lo mejor es que la deje. Sería bueno para su salud ya que hacer correr peligro la vida de uno mismo no es bueno", insistió el prelado, quien dijo "dejar de lado el contexto político para centrarse sólo en el problema humano".

Con respecto a ETA, el arzobispo aseguró, durante los desayunos informativos del Foro de la Nueva Sociedad, que el diálogo con la banda terrorista debe referirse "al cese de la violencia" y "no puede tener carácter político, significado político o consecuencias políticas".

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