29 marzo 2007

LA HOMOSEXUALIDAD DEL PRIMO DEL REY AL DESCUBIERTO EN UN LIBRO



Gonzalo de Borbón fue uno de los grandes personajes de la crónica social. Llego a España junto con su hermano y cada uno siguió su camino. Mientras que Alfonso se dedicaba a conquistar a la nieta de Franco, Gonzalo se convertía en un habitual de la noche madrileña.

Para Carmen Harto, Gonzalo sólo representó una que arrastrará hasta el final de sus días y que ha sido plasmada en Mi vida con Gonzalo de Borbón. Risas y lágrimas al lado de un vividor.

Editado por Temas de Hoy, en esta libro Carmen desgrana lo que en realidad fue su relación con Gonzalo. Mantuvieron un noviazgo de un año y medio y su matrimonio tan sólo duró tres meses.

El Gonzalo de Borbón que Carmen Harto conoció en los ochenta era "realmente divertido, correcto, amable, con ese toque guasón que encandilaba a cuantos le rodeaban. La verdad es que yo le quise mucho. No es que me enamorara como una colegiala, porque el amor se vive de manera diferente a los quince que a los treinta y yo ya llevaba varios desengaños a mis espaldas y un divorcio, pero que nadie dude de mis sentimientos hacia él y de mi ilusión por la boda. La pena es que no salió como esperaba".

Carmen Harto todavía evoca con horror la noche en que ella y Gonzalo quedaron con Alfonso de Borbón para comunicarle sus planes de matrimonio: "Desde el primer momento que vi a Alfonso, noté que era muy estirado... Juro que me esforcé en ser simpática con Alfonso. Sin embargo, cometí un error: tratarle de tú. Cuando ya habíamos acabado de cenar, me levanté para ir al lavabo. Todo estaba tranquilo cuando me fui, aunque a mi regreso encontré a Gonzalo riendo a carcajada limpia y a Alfonso muy serio. Pregunté que pasaba y Alfonso dijo: «Ahora vengo, voy al servicio». Volví a insistir para que Gonzalo me pusiera al corriente de la situación: «Mi hermano no cambiará nunca. Me ha dicho que te permite que no le trates de Alteza, pero quiere que te dirijas a él de usted y como don Alfonso»... Como te expliqué, lleva la corona en el bolsillo y la limpia de vez en cuando para que no se oxide".

Gonzalo sentía un afecto profundo y sincero por su primo el Rey. Le visitaba a menudo y los encuentros transcurrían entre risas y animadas conversaciones. Sin embargo, Carmen explica que "esta buena relación no se hizo extensiva a Alfonso, que siempre estuvo obsesionado con que su primo le había arrebatado la corona. Resulta incomprensible que Doña Emanuela se queje del trato que los suyos han recibido de la familia real española, porque si alguien hablaba mal de Don Juan Carlos eran ella y su hijo Alfonso".

Hoy, como ayer, Carmen todavía se pregunta por qué Gonzalo la eligió para casarse. El suyo fue un matrimonio atípico desde el principio y nunca llegó a consumarse. Los problemas empezaron la noche de bodas: "Los invitados empezaron a retirarse sobre las tres de la madrugada. Tan sólo quedaba un grupito de rezagados y yo llamé a Gonzalo y le dije: «Estoy muy cansada y creo que deberíamos dar por finalizada la fiesta». Él me dio la razón, aunque me advirtió de que tenía algo que decirme: «Guapísima, es costumbre en México que tras el banquete de bodas el novio y un grupo de amigos salgan a tomar una copa. No te preocupes, en cuestión de media hora ya estoy aquí contigo»". A la mañana siguiente, la periodista amaneció sola en la cama con la única compañía de un inmenso mosquitero.

Carmen fue de sorpresa en sorpresa durante los tres meses y veintidós días que duró su matrimonio con Gonzalo de Borbón. Tras aterrizar en Madrid, la periodista descubrió que su esposo era homosexual: Se sentó en el lado de la cama que yo ocupaba, pasó su dedo por mi brazo y exclamó: «Ay, guapísima». En ese momento sentí como si hubiera estado durante un año y medio dormida y, de pronto, despertase. Tuve una reacción que hasta a mí me pilló completamente desprevenida: como si un resorte me impulsara, salté de la cama y, sin quererlo, empujé a Gonzalo, que casi pierde el equilibrio. Ya de pie, cuando estábamos frente a frente, le miré con los ojos abiertos como platos y le pregunté: «Gonzalo, ¿tú eres homosexual? ». «Ay ?respondió él-, guapísima, ¿también tú? ».Mas tarde, la periodista averiguaría que no tenía un duro y que su empleo en un despacho de cambio y bolsa era pura invención.

Aparte de sus ilusiones, Carmen también perdió su trabajo en Televisión Española al matrimoniar con Gonzalo. Ella compara su situación con la de la princesa de Asturias: "Ahora mismo tenemos el caso de una periodista ?me refiero a Doña Letizia- que se ha casado con el heredero de la corona y no creo que se le haya dicho absolutamente nada, entre otras cosas porque no hay nada que decir, aunque para algunos de presentadora de informativos ha pasado a ser la mejor periodista del mundo".

A los ojos del mundo, Gonzalo fue el primo golfo del Rey. Sin embargo, para Carmen Harto sólo representó una broma macabra del destino que todavía sigue pasándole factura. Ojalá este libro sirva para exorcizar sus demonios.

Ficha técnica:
Mi vida con Gonzalo de Borbón. Risas y lágrimas al lado de un vividor.
Autoras: Carmen Harto/Joana Morillas
Editorial: Temas de Hoy

No hay comentarios: