29 mayo 2007

AMNISTÍA INTERNACIONAL NOTA AVANCES DEMOCRÁTICOS EN LATINOAMÉRICA



Amnistía Internacional opinó el miércoles pasado que la pacífica transferencia de poder en 11 países latinoamericanos a través de elecciones democráticas en el 2006 constituyó un "éxito notable en una región asolada por la inestabilidad política y campañas electorales violentas".

Amnistía (AI) dijo en su informe anual que "los observadores estimaron en general que las elecciones habían sido limpias" y que "los traspasos de poder se produjeron de forma pacífica, pese a las impugnaciones judiciales presentadas por algunos candidatos perdedores, como en el caso de México".

Añadió que incluso en Cuba hubo una transferencia pacífica del poder, cuando Raúl Castro asumió el gobierno en forma interina ante una enfermedad de su hermano Fidel Castro.

"Después de decenios de desatender problemas sociales y económicos muy arraigados", señaló AI, "se observaron indicios alentadores de que algunos gobiernos latinoamericanos empezaban a ir más allá de un compromiso meramente retórico con los derechos humanos y empezaban a adoptar y aplicar políticas sociales y económicas capaces de hacer frente a las persistentes desigualdades en la región".

Advirtió, no obstante, que "los avances se producen con lentitud y Latinoamérica siguió siendo una de las zonas del mundo con mayores desigualdades económicas".

"La debilidad crónica de las instituciones... la falta de independencia del poder judicial, la impunidad y la corrupción endémica", acotó, amenazan la democracia.

El informe expresa "honda preocupación" por "los elevados índices de delincuencia violenta y la ausencia de seguridad pública" en la región.

Añade que la desatención de necesidades básicas hicieron que cundiese la violencia y la inseguridad en las comunidades pobres, sobre todo en los centros urbanos.

"En ciudades de Brasil, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras y Jamaica, las bandas juveniles y de delincuentes armados representaron una grave amenaza", dice el informe. Agrega que también se generó una violencia descontrolada en las prisiones.

AI dijo que en Colombia persistió la crisis humanitaria y "las fuerzas de seguridad, los paramilitares respaldados por el ejército y los grupos guerrilleros fueron responsables de numerosos abusos contra los derechos humanos, incluidos crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad".

El conflicto de Colombia, por otra parte, "siguió afectando a los derechos de las personas que vivían en zonas fronterizas de los países vecinos", dijo AI. En Ecuador, Panamá y Venezuela, las poblaciones rurales estuvieron especialmente expuestas a las amenazas de las fuerzas armadas, tanto gubernamentales como no gubernamentales, y al peligro de que los grupos armados realizaran reclutamientos forzosos".

El informe afirma que "la violencia contra las mujeres siguió siendo un fenómeno generalizado en toda América" y que "siguió registrándose un patrón recurrente de homicidios de mujeres en Colombia, El Salvador, Guatemala, Honduras y México, entre otros países".

Asimismo, se recibieron informes de violaciones de los derechos de los pueblos indígenas en toda la región y la comunidad gay "siguió siendo objeto de estigmatización, discriminación y abusos en muchos países, aunque logró también ser más visible y algo más aceptada, sobre todo en las grandes ciudades", indicó AI.

El organismo defensor de los derechos humanos destacó las acciones emprendidas para castigar violaciones de los derechos humanos ocurridas en el pasado y subrayó un contraste entre los progresos registrados en ese campo en Latinoamérica y los retrocesos en Estados Unidos.

AI sostuvo que, en su lucha contra el terrorismo, Estados Unidos apeló a políticas y prácticas que burlaron algunos de los principios más básicos del derecho internacional" y que su comportamiento "minó no sólo la seguridad a largo plazo, sino también su propia credibilidad en el escenario internacional.

Agregó que "en ningún lugar fue más patente la erosión de la credibilidad y la influencia de Estados Unidos que en Latinoamérica", donde "un número cada vez mayor de países suramericanos trataron de desvincularse de las estrategias políticas, económicas y de seguridad promovidas por Estados Unidos, y las relaciones entre este país y varios gobiernos latinoamericanos se hicieron más difíciles".

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