05 julio 2007

FONDO DE ARMARIO

Opinión
JAVIER CUERVO

Cuando el arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, declaró que los colegios concertados católicos que impartan, aunque sea adaptada, la asignatura de Educación para la ciudadanía estarán «colaborando con el mal» no ironizó, iranizó. Que el catolicismo es maniqueo ya se sabía, pero que se saque «el mal» de paseo por una asignatura de bachillerato indica que Cañizares está recurriendo al fondo de armario de la sacristía. Cañizares parecía hablar en mayúsculas. Por su rango, no usa la palabra frívolamente y menos cuando la dirige a colegios religiosos que saben lo que significa. La Iglesia defiende que existe un poder maligno superior al hombre, que actúa realmente en el mundo, y le da varios nombres entre los que figuran el Demonio, el Diablo o Satán. ¿Es el Maligno el autor intelectual del diseño de la asignatura Educación para la ciudadanía, o es que a Cañizares se le fue la lengua y se ayatoló todo?

¿Ve, de verdad, pactando con el diablo a los colegios concertados que sacaron del temario la referencia a los matrimonios homosexuales del tema de la familia; consiguieron que se modificaran, en la mayor parte de los textos, las referencias al género cambiándolas por sexo, y alcanzaron a suprimir el epígrafe que hablaba de educación afectivo-sexual, dejando que esas cosas las expliquen, a su modo, papá y mamá o, de manera más deslenguada, la tele y la calle? La patronal de los colegios concertados ha aclarado que las palabras de Cañizares son una opinión personal y que para ellos rige lo que consensúen por escrito los obispos. Eso nos mantiene dentro de la católica España que Cañizares intentó acercar al Golfo Pérsico.

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