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12 septiembre 2007

Solicitan ayuda para evitar el contagio de HIV en gays adultos mayores


Los hombres gays mayores de 35 años conforman actualmente el grupo con mayor riesgo de contraer HIV y estarían necesitando apoyo adicional para evitar la seroconversión, según declararon dos expertos de la ciudad de New York.

Spencer Cox, director ejecutivo del Medius Institute for Gay Men's Health y el psicólogo Bruce Kellerhouse, enfatizaron que el tipo de ayuda que necesita este grupo no es simplemente recibir información sobre los riesgos de contraer la enfermedad como uno haría normalmente con un adolescente gay.

A principios de este año, los profesionales declararon que "darle a un hombre de 45 años otro folleto sobre sexo seguro ya no sirve. Necesitamos crear programas que se enfoquen en las verdaderas razones por las cuales los hombres gays de mediana edad llevan a cabo conductas de alto riesgo".

Durante los últimos años, la edad promedio de contagio del HIV se ha incrementado a través del mundo Occidental (y también en algunas zonas de África). A la hora del diagnóstico, la edad promedio actualmente se encuentra en los 35 años, mientras que a principios de los 90, el promedio era de 28 años. Datos del U.K. Health Protection Agency han mostrado que las tasas de infección han descendido en los hombres gays jóvenes de Londres, mientras que las tasas de infección de los hombres mayores de 30 se han mantenido estables o se han incrementado.

En parte, estas cifras son la consecuencia de la maduración general de la población HIV-positivo. Más hombres HIV-positivos actualmente tienen más de 30 y 40 años; es por esto que los no infectados que mayor riesgo tienen de contraer el virus son los que se encuentran en el mismo rango de edad. A pesar de los prejuicios, la mayoría de los hombres gays elige compañeros sexuales de su misma edad.

Esto también se debe a que los medicamentos contra el HIV han hecho que muchos hombres HIV-positivos resulten menos contagiosos en general, lo cual requiere un período más largo de contacto sexual riesgoso para que se lleve a cabo el contagio. Esto no significa que una aventura de una noche con un infectado con HIV que esté medicado sea menos riesgosa.

Sin embargo, Cox y Kellerhouse notaron que los hombres de mediana edad también poseen necesidades emocionales y sociales que no son tomadas en cuenta.

"Los hombres gays de mediana edad han vivido la mayor parte de su vida adulta durante la peor etapa de la epidemia del HIV/SIDA y han experimentado la pérdida de parejas, amigos y gente de su comunidad".

"Para el año 1988, los gays habían perdido un promedio de seis amantes, amigos y/o familiares a causa de esta enfermedad. Las investigaciones han demostrado que la gente que ha sufrido perdidas relacionadas con el SIDA, son también aquellos que ha tenido experiencias de stress nervioso y de uso de drogas recreativas y calmantes".

"Sin embargo, no se ha realizado casi ningún esfuerzo en estudiar el impacto a largo plazo de la epidemia del SIDA en los hombres gays de mediana edad o en determinar si los actuales niveles elevados de conducta de alto riesgo en hombres gays están relacionadas al trauma de sobrevivir una de las peores epidemias de nuestra historia".

La epidemia del uso de la metanfetamina que ha golpeado a la comunidad gay de los Estados Unidos está principalmente concentrada, no entre los gays jóvenes y bajos recursos, sino entre los hombres gays blancos, de mediana edad y generalmente, profesionales.

Cox y Kellerhouse relacionaron el trauma y la perdida sufrida durante los peores años de la epidemia del SIDA con la cultura de “sexo no seguro y drogas”.

"Al haber sobrevivido a la pandemia del HIV, el hombre gay urbano de mediana edad podría estar particularmente vulnerable a los efectos negativos de la segregación de la red social. La dificultad de comenzar y mantener relaciones de pareja es un efecto característico que traumatiza a este grupo de personas".

En otras palabras: luego de haber presenciado la desaparición de sus "familias gay"; habiéndose encontrado en una comunidad que rinde culto a la juventud y habiendo tenido dificultades en construir relaciones significativas, el hombre gay de mediana edad tiene más posibilidades de caer en el peligroso cóctel de “sexo no seguro y drogas”.

Cox y Kellerhouse sugirieron poner menos énfasis en las campañas sobre sexo seguro y preocuparse en crear más programas de apoyo a hombres gays que sufran de depresión, ansiedad, relaciones disfuncionales y soledad.

La respuesta a este artículo ha sido variada. Un hombre en particular, quien se había mantenido sano durante 15 años, pero se contagió el HIV luego de hacerse adicto a la metanfetamina, dijo que el artículo hablaba de su propia experiencia. "Me encantaba lo que [la metanfetamina] me hacía sentir y la persona en la que me había convertido, en lo que respecta al sexo. Estaba dispuesto a correr cualquier riesgo cuando estaba bajo los efectos de la droga".

Ahora dice sentirse avergonzado de haberse contagiado el virus, pero que el artículo le ha dado una mayor seguridad al saber que otras personas podrán entenderlo un poco más.

Otro hombre declaró que sentía que el romance de los hombres gays de mediana edad con la cultura de las drogas, estaba relacionado a una necesidad de ser aceptado. "Luego de años de sentirnos seguros e incluidos, de golpe nos empezamos a sentir excluidos. El uso de drogas (metanfetamina, éxtasis, GHB, ketamina, cocaína, crack y alcohol) ayudaba a que esos miedos desaparecieran. Apenas sentíamos una conexión con el otro, pensábamos: ‘¡wow, hay gente que todavía está interesada en nosotros! ¡Nosotros también pertenecemos, woo hoo!’. Pero la triste realidad es que estamos perdiendo nuestra identidad junto con nuestra salud".

Sin embargo, otro hombre cuestionó la conexión entre el riesgo de contagio con la pérdida de personas cercanas a causa del SIDA. Esta persona reconoció haberse contagiado de HIV a los 43 años de edad luego de la muerte de su madre y de la ruptura de una relación de pareja de 12 años.

"Pero la mayoría de mis amigos gays han sido HIV negativo y así se mantienen hoy en día. He hablado con otros hombres gays de mi edad quienes se han contagiado el virus de adultos y ninguno de nosotros había perdido a nadie cercano a causa de esta epidemia. Pero sí sentimos que nos habíamos perdido la etapa del sexo 'salvaje' y de las drogas de fines de los 70 y principios de los 80. Para nosotros, el riesgo que corrimos tuvo más que ver con una depresión de la mediana edad que con un sentimiento de pérdida no procesado"

Otro hombre declaró que usar el SIDA como el único trauma que tienen que sufrir los hombres gays era usar una coartada. En su caso, aduce su problema al hecho de haber sido abusado sexualmente en su infancia, lo cual resultó en una baja autoestima en su adultez.

Cox y Kellerhouse reconocieron que no todos los hombres gays de mediana edad se sentían atraídos por las drogas y los hábitos sexuales de riesgo. Pero puntualizaron que un cierto grupo vulnerable de esta generación lo es. Hay estudios que han demostrado que los hombres que consumen metanfetamina, y que recientemente se han infectado con HIV, habían tenido aproximadamente nueve veces más cantidad de contactos sexuales no seguros que los hombres no infectados durante un período de seis meses.

"Hemos encontrado que hay una cierta cantidad de hombres, en apariencia exitosos y sociables, que han llegado a la mediana edad con una gran cantidad de conocidos, pero muy pocos verdaderos amigos".

"Los hombres gays de mediana edad suelen sentir que su experiencia con la epidemia es ignorada y que su lucha es subestimada".

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