15 octubre 2007

Tommaso Stenico: Ahora soy gay, ahora no


Días atrás, el Vaticano suspendió las funciones de Monseñor Tommaso Stenico, hombre de gran prestigio en la curia, escritor, pensador y otras ilustres zarandajas que hacen que uno tenga preferencia a la hora de sentarse a la mesa y cosas así, sobre todo si se va vestido con alzacuellos cerrando la nuez.

Los motivos del Vaticano para retirarle la voz y el mando a Tommaso es que a través de un programa de televisión emitido el pasado 1 Octubre por La7, una cadena privada de televisión italiana, se descubrió, cámara secreta en mano, que Monseñor, aparte de ser amigo de engancharse en páginas guarrillas gay y chatear a gusto en algún que otro foro, sirviendo o no de precedente, también hizo llegar hasta su despacho vaticano a un jovencillo para proponerle sanos juegos bajo lás púrpuras sábanas de raso de su alcoba, ofreciendo entre su carta de presentación datos como que le gustaba el sadomaso desde que seis o siete años atrás empezó a vivir su homosexualidad como sujeto activo.

Al descubrirse el pastel, y tras reconfirmarse una vez más que Roma no se cree ni una palabra de lo que predica o si la cree, se olvida de que deberían ser los primeros en ejemplarizar, Tommaso viene a decir ahora, que de gay nada, que él es hetero y muy hetero, que incluso ha recibido propuestas femeninas pecaminosas, pero que él obviamente se ha resistido. Os preguntaréis entonces: ¿cómo se come todo esto? Os lo cuento y me decís si es sólo incredulidad mía, o es que Tommaso se cree que todo el mundo es más tonto que él.
Según dice el chaval, se urdió una trampa para pillarle enmedio de un proceso de investigación. Dice Monseñor que:

“Fui víctima de mis propios intentos para contribuir a la limpieza de la Iglesia con mis trabajos de psicoanálisis.”

O sea, que Tommaso, entendió que las realidades hay que estudiarlas desde dentro para poder entenderlas y darles solución. Siendo así, estamos de acuerdo con el caballero.

También dice:

“Pretendía ser gay a fin de recopilar información sobre aquellos que dañan la imagen de la Iglesia con actividades homosexuales.”

Esto ya me lo he creído mucho menos, y es que no hay mayor forma de hacer el ridículo que intentar convencer a los demás de que no has robado chocolate cuando tienes las manos cagadas de cacao, Monseñor.

En el mismo programa, otros miembros de la jerarquía católica, con rostros y voces distorsionadas hablaron de un hecho que no hace falta que nos cuenten pero siempre es interesante conocerlo de viva voz: Que ellos están entre los que viven “natural y ordenadamente” su homosexualidad, a espaldas de la enfermiza oficialidad que OBLIGA a religiosos a anudarse la polla con los hábitos si hace falta, con tal de no caer en las tentaciones de la carne. Eso sí es sadismo, pero vaya, no voy a insistir más en ello.

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