16 noviembre 2007

En el sida, una estrategia para cada fármaco

El precio y la disponibilidad de los fármacos, principales obstáculos para los países pobres


Gracias a los genéricos y a los compromisos de algunas farmacéuticas, el coste de tratar el VIH ha bajado en los últimos años. Aún así, muchos países en vías de desarrollo no pueden pagar la terapia de primera línea que se utiliza en América del Norte y Europa y deben sustituirla por otra, más barata pero menos efectiva.

Además, junto al elevado precio de los medicamentos, otro inconveniente que encuentran muchos países es la poca disponibilidad de los mismos.

Un artículo de la revista 'New England Journal of Medicine' repasa el precio de los antirretrovirales y analiza el mercado de los genéricos. Robert Steinbook, autor del escrito, señala que "en el sector público los fármacos se distribuyen, normalmente, de forma gratuita, pero el problema es que muchas de las medicinas esenciales no están disponibles. En el sector privado, por el contrario, los fármacos están más disponibles pero no son más baratos".

Varios factores contribuyen a que los medicamentos no estén disponibles. En primer lugar cita las medidas burocráticas, que retrasan las licencias y desaniman a las compañías farmacéuticas a la hora de introducir sus productos en los países de bajos ingresos. Pero esto no es lo único, ya que el precio, las tasas y los costes de la distribución también influyen.

Según el artículo, la accesibilidad a los medicamentos genéricos podría mejorar aumentando la eficacia y el volumen de producción, prescribiendo la dosis eficaz más baja, clarificando las recomendaciones de tratamiento de forma que las compañías pudieran centrarse en menos productos, estimulando la competencia y promocionando los precios más económicos.

Sin embargo, aplicar todas estas medidas puede llevar muchos años y, mientras no exista una competencia real, los cierto es que en la actualidad las compañías de genéricos no apuestan por el precio más bajo, escribe Steinbrook.

Modelos distintos según el país

Algunas farmacéuticas han optado por otorgar licencias no exclusivas a las compañías para que produzcan versiones de sus medicamentos patentados para que se vendan en los países de medios y bajos ingresos. Asimismo, establecen precios distintos para sus fármacos según el nivel de riqueza de los países.

A simple vista parece una buena medida, pero este tipo de licencias puede limitar los países a los que se les vende el fármaco y dejar a algunos fuera. Además, es difícil establecer a qué países se les aplica un precio u otro.

Por otro lado están las licencias obligatorias, que según las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC), consisten en que los países pueden emitir una licencia para la fabricación o la compra de versiones genéricas de fármacos patentados que se consideren esenciales para la salud pública. Países como Tailandia y, más recientemente, Brasil, se han acogido a esta regla.

El artículo concluye que, "aunque hay muchas estrategias para mejorar la disponibilidad de los fármacos y abaratar su precio, cada medicina y cada enfermedad tiene unas exigencias únicas y requiere una aproximación específica. La experiencia con un producto o con una infección, como el VIH, no se puede exportar a otros".

La lucha de Brasil

Otro trabajo, publicado en la revista 'PLoS Medicine', destaca el éxito de Brasil en su lucha contra el sida. Según expertos de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, la compra de antirretrovirales a las farmacéuticas multinacionales y la producción local de esas medicinas ha supuesto para el país un ahorro de unos mil millones de dólares.

Sin embargo, a pesar de este ahorro inicial, la investigación también indica que los costes de la terapia se han duplicado en un año (de 2004 a 2005) y seguirán subiendo, debido precisamente al éxito de su programa de distribución gratuita, que permite tratar a 180.000 brasileños seropositivos. Cada vez hay más pacientes que se suman al tratamiento y cada vez viven más las personas que ya están siendo tratadas, por lo que el coste de la terapia se incrementa cada año.

Además, la terapia a largo plazo conlleva que algunos pacientes desarrollen resistencias y tengan que pasarse a la terapia de segunda línea, que es más cara. "Aunque hayan ahorrado grandes sumas de dinero al negociar con las empresas farmacéuticas, Brasil se enfrenta a grandes desafíos ante el creciente costo de proporcionar acceso universal al tratamiento contra el sida", señaló Amy Nunn, coordinadora del estudio.

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