19 noviembre 2007

Las bodas gais hacen de Barcelona la capital del 'turismo matrimonial'

Homosexuales de todo el mundo se empadronan en el municipio para poder contraer matrimonio.

El Registro Civil casa cada semana de media a una pareja extranjera de estas características.



Rodolfo es italiano y Eduardo nació en México. La pareja se empadronó en Barcelona en marzo del 2007 y ya son matrimonio. En los documentos de los dos su domicilio figura en una localidad mexicana. Es un ejemplo de un fenómeno que se está produciendo en la capital catalana: el turismo matrimonial para homosexuales. Cada semana se celebra en el Registro Civil de Barcelona, como media, una ceremonia de este tipo, en la que los dos contrayentes son del mismo sexo, extranjeros y viajan expresamente a Catalunya para darse el "sí quiero". En sus países estas bodas no están legalizadas y, por lo tanto, al volver a su lugar real de residencia todo es papel mojado, pero para ellos están casados por ley. Eso sí, únicamente por la ley española.

"Cada día llegan a Barcelona más parejas de homosexuales extranjeros, tanto hombres como mujeres. Es una práctica que está en alza, quizá porque Barcelona es una ciudad abierta y tolerante. Para celebrar la boda, solo es necesario un certificado literal de la partida de nacimiento y que los contrayentes estén empadronados en España. Y el pasaporte", explica la juez del Registro Civil María del Mar Ortega.

TRÁMITE SENCILLO
Empadronarse en un municipio no es un trámite complicado, pues solo se debe acreditar de alguna forma que vives en el domicilio donde se dice residir. Es decir, este trámite se puede hacer presentando un recibo de la luz donde conste el nombre o simplemente que el titular de la vivienda confirme que esa persona reside en la casa. Según las fuentes consultadas, las parejas homesexuales que viajan a Barcelona con el único motivo de casarse piden el favor a algún amigo o conocido, alquilan durante un periodo corto de tiempo un piso o viven unos meses en España para dejar constancia de su residencia. Así, logran empadronarse. Con el trámite resuelto, lo demás es fácil: la pareja únicamente debe ir al Registro Civil o a un ayuntamiento y expresar su deseo de contraer matrimonio.

En los documentos de Benjamin, un publicitario italiano de 29 años que llegó a España en el 2006, y en el de su pareja, Tiago, un estudiante brasileño de 26 años empadronado hace dos meses, figura como residencia un piso en Madrid. Sin embargo, hace pocos días se casaron en Barcelona. Al ser preguntados, Benjamin dijo que se había trasladado a Catalunya por razones laborales, pero luego se le escapó quizá el motivo real de su viaje a Barcelona: "Es que hay mucha lista de espera en Madrid". A la ceremonia asistieron solo los dos padrinos y una amiga.

PRÁCTICA LEGAL
El alemán Helmut y el boliviano Juan se empadronaron en Barcelona en marzo del 2006 y su expediente se inició en febrero pasado. Son matrimonio desde marzo. Datos similares son los de dos italianos que celebraron sus nupcias antes del verano. Los expertos indican que estos casos podrían entrar en los supuestos de turismo matrimonial. "Es una práctica legal y las parejas no hacen nada irregular, pero en sus países no sirve para nada porque el matrimonio homosexual no está legalizado", puntualizan.

En Barcelona también se celebró hace unos meses una boda entre dos mujeres argentinas que viajaron expresamente para que se les declarara matrimonio. Así se hizo y así salieron del Registro Civil con su libro de familia en la mano. Si se quedaran en España tendrían los mismos derechos que las parejas heterosexuales. A la vuelta a su Argentina natal, nada. La pareja expresó su motivo: "Nos amamos". Razones sentimentales son las que mueven a estas personas a celebrar su boda. Son lo que técnicamente se denominan matrimonios claudicantes (aquí sirven y en otros países no). Pero sirvan o no, ellos se consideran casados.

Fuente

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