04 diciembre 2007

La Diputación concede a la asociación Harri Beltza el premio Gipuzkoa Giza Eskubideak


El fallo se acordó «por unanimidad» por su labor en «defender y promocionar los derechos humanos de los afectados por el virus del sida». La entrega oficial se celebrará el 13 de diciembre en el auditorio Kursaal.

SAN SEBASTIÁN. DV. «Por trabajar con y para quienes padecen la enfermedad del VIH, por su constante labor en prevenir que en un futuro no la padezcan otras personas, así como por ser un ejemplo de actitud cívica y constructiva en la defensa de los derechos humanos». La Diputación de Gipuzkoa desveló ayer con estas palabras el premio Gipuzkoa Giza Eskubideak que recaerá este año en la asociación antisida Harri Beltza.

El diputado foral de Deportes y Acción Exterior, Iñaki Galdos, y la directora general de Derechos Humanos y Cooperación, Juana Mari Astigarraga, fueron los encargados de comunicar el fallo del jurado. «Se ha acordado por unanimidad otorgar el premio a estas asociación puesto que el tribunal entiende que, en total sintonía con la filosofía del premio, Harri Beltza ha promocionado y defendido los derechos humanos de un colectivo susceptible de sufrir exclusión e incluso marginación y ha fortalecido su dignidad y sus derechos fundamentales, siendo un ejemplo de actitud cívica», manifestó Juana Mari Astigarraga.

Desde hace cuatro años, el Departamento para los Derechos Humanos, Empleo y la Inserción Social viene otorgando este premio con el fin de reconocer el trabajo que realizan personas o entidades sociales de nuestro territorio en favor de los derechos humanos. El jesuita Txema Auzmendi, la asociación guipuzcoana de investigación y prevención en el abuso de las drogas AGIPAD y el subdirector del Instituto Vasco de Criminología, Paco Etxeberria, han sido los galardonados hasta la fecha. En esta cuarta edición, el premio, que alcanza una dotación de 6.000 euros, ha recaído en Harri Beltza, lo que ha sido «toda una sorpresa», según su presidente y fundador, Joseba Errekalde.

Durante su intervención, el diputado Iñaki Galdos puso en antecedentes sobre la «difícil situación» que vivieron en los años 90 las personas afectadas por el sida ante la falta de recursos básicos. «La asociación nació hace trece años en una época muy complicada, cuando un grupo de oiartzuarras se unió preocupado por la incidencia del sida en su entorno. El objetivo principal de la organización era llegar a un campo que estaba vacante: el del tratamiento psicológico y emocional que no cubría el Servicio Vasco de Salud entre los seropositivos o afectados del sida y prevenir a su vez la rápida extensión del virus».

Galdos aplaudió asimismo la labor de todos los miembros de la asociación por «informar y educar a la población respecto a las vías de transmisión del virus y a la formas de prevención; ofrecer información clara sobre el sida y sobre los recursos existentes; mejorar la calidad de vida de los afectados y sus seres queridos; facilitar apoyo emocional, así como seguimiento y apoyo previo a la prueba de VIH».

Además de las actividades que organizan, como programas de sensibilización y prevención en el ámbito educativo y con la población en general, «una sociedad que a lo largo de los años ha mirado hacia otro lado, queriendo omitir el sufrimiento que ha padecido y padece un porcentaje significativo de sus componentes, y no ha hecho más que aumentar el enorme sufrimiento que deriva de la propia enfermedad».

Ayuda contra la soledad

La atención directa para consultas individuales también constituye una parte importante de la labor de los asociados para ayudar a aquellas personas que se sienten solas, aisladas y que necesitan orientación para paliar las consecuencias de su enfermedad. Integran también la lista de actividades los grupos de autoayuda para afectados y familiares, voluntarios para el apoyo hospitalario y domiciliario, talleres de formación sobre el sida, jornadas abiertas al público para fomentar el diálogo y la terapia de comunicación.

El jurado quiso aprovechar la concesión del premio para «realizar al mismo tiempo una tarea de concienciación en un tema -el sida- que parece que ha suscitado en los últimos tiempos cierta relajación por parte de la juventud, pero que no por ello deja de estar afectando a un elevadísimo número de personas».

La entrega oficial del premio tentrá lugar el próximo 13 de diciembre en el auditorio Kursaal de Donostia. Joseba Errekalde recogerá el galardón y la escultura Armonía, diseñada para la ocasión por el escultor Koldo Merino.


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