28 enero 2008

El PP promete modificar la ley de matrimonios homosexuales

Unas5.000personas defienden en BCN la familia tradicional y clamancontraelaborto

La familia tradicional recibió ayer un nuevo espaldarazo en sus reivindicaciones por parte del principal partido de la oposición. Aprovechando un macroacto a favor de la familia cristiana en Barcelona y sin desperdiciar las oportunidades que ofrece un contexto de precampaña electoral, la cabeza de lista del PP por Barcelona, Dolors Nadal, se comprometió a "mejorar" la ley de matrimonios homosexuales. Unas mejoras que, a su juicio, no pasan por la derogación de la norma, sino por un cambio en la denominación de las uniones gays. "Mantendremos los derechos que la ley otorga a los homosexuales, pero dejando claro que no hablamos de matrimonio, sino de algo diferente. Hay que llamar a las cosas como son", sentenció Nadal.


EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA No obstante, la prioridad del PP si gana el 9-M será otra. Nadal anunció también que su partido suprimirá la asignatura de Educación para la Ciudadanía, otro de los caballos de batalla de las entidades ultracatólicas durante esta legislatura. Según la candidata popular, esta asignatura supone un "adoctrinamiento partidario que vulnera el derecho básico de las familias a educar a sus hijos conforme a sus convicciones religiosas y morales".
Las promesas del PP encontraron muy buena acogida entre los más de 5.000 asistentes al acto en defensa de la vida y la familia, organizado por la plataforma Pacto por la Vida y la Dignidad y al que se sumaron varias organizaciones católicas y antiabortistas como E-Cristians, la Federación Provida o el Grupo de Entidades Catalanas por la Familia (GECF).


Aunque no se alcanzaron las cifras de asistencia del acto del pasado 30 de diciembre en Madrid, las previsiones de los convocantes se desbordaron y, además del auditorio principal, se tuvieron que habilitar hasta 11 salas para que el numeroso público, principalmente familias enteras con hijos de todas las edades, pudiera seguir la misa y el acto central, que los propios organizadores reconocieron que llevaba implícito un "carácter político".
Los ataques a la política del Gobierno se centraron en la cuestión del aborto. E-Cristians, la asociación que presentó la querella que destapó el escándalo de las clínicas abortistas en Barcelona, denunció, a través de su presidente, Josep Miró Ardèvol, que España es "el único lugar de Occidente donde impera el aborto libre", para acto seguido calificar de "suicidio colectivo" el hecho de que "se incentive económicamente" la interrupción del embarazo.


ZAPATERO, "FRÍVOLO"
Por su parte, el presidente del GECF, Daniel Arasa, dirigió sus dardos hacia el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, a quien tachó de "frívolo" por decir que la familia está hoy mejor que nunca.
En la eucaristía previa, a la que asistieron los líderes del PPC, Daniel Sirera, y UDC, Josep Antoni Duran Lleida, el cardenal arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, reclamó "unidad" a los cristianos para defender la familia fundamentada en el matrimonio heterosexual, al tiempo que destacó el valor de la vida "desde el primer momento de la concepción hasta su fin natural".

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