15 enero 2008

García-Gasco actúa como aliado del PP para conseguir el voto católico

Hay sacerdotes que le definen " un pequeño dictador"

0000006931

El arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco, se ha convertido en uno de los mayores aliados del PP para obtener el voto de los católicos más radicales en las elecciones del próximo mes de marzo. Fue uno de los grandes protagonistas de la concentración que el pasado 30 de diciembre pretendía, supuestamente, defender el modelo de familia cristiana y que acabó, gracias a declaraciones como las de García Gasco en un grave ataque al Gobierno socialista.

El presidente del Gobierno se ha referido al obispo de Valencia en varias de sus últimas apariciones públicas porque lo considera, tal y como publica El País uno de los responsables del envenenamiento de las relaciones entre la Iglesia y el Gobierno. A pocos meses para las elecciones, García- Gasco quiere volver a demostrar al PP que está dispuesto a ayudarle a conseguir los votos de los católicos más conservadores. Para ello ataca al Gobierno socialista y algunas de las medidas más importantes que ha llevado a cabo en política social, como el matrimonio homosexual que tanto teme la jerarquía eclesiástica.


“La cosa de Dios con ayuda de las instituciones”
Su buena relación con el PP ya quedó clara como publica el diario mencionado cuando Eduardo Zaplana era presidente de la Generalitat Valenciana. García Gasco dijo entonces que “la cosa de Dios se realiza con la ayuda de las instituciones", y organizó actos en plena campaña electoral para que los católicos diesen su voto a su gran aliado. A cambio, el PP le concedió, según El País, cuantiosas ayudas para la Iglesia. No obstante, el PP propuso durante su mandato la ley de parejas de hecho que García Gasco calificó como una "utopía marxista" y rompió de alguna manera, la feliz relación que existía entre la Iglesia y el Gobierno popular. Este hecho llevó al PP a recapacitar su decisión retrasó la aprobación de la ley y a rebajar el contenido de la misma.

 
Su amistad con Camps
No obstante, si hubo un hecho que condicionó las relaciones entre García-Gasco y el gobierno valenciano fue la llegada al poder de Francisco Camps que impulsó la creación de la Universidad Católica de Valencia, concedió una emisora de televisión autonómica a la cadena de los obispos y multiplicó las ayudas a la Iglesia, hasta alcanzar el 85% del total de las subvenciones e inversiones de la Generalitat destinadas a patrimonio artístico, según recoge El País. Además, como ya publicó Elplural autorizó una nueva facultad de Medicina para la Universidad Católica. García Gasco abrió el plazo de matrícula el pasado mes de octubre en dicha Universidad en contra de la legalidad. La puesta en marcha de de dicha facultad viola dos normas estatales: por un lado, ninguna carrera puede ponerse en marcha sin que el Ministerio de Educación haya aprobado su plan de estudios; por otro, la facultad no puede dar clases sin tener fijado un cupo de alumnos que puede admitir.

 
Templo a los mártires
Otra muestra de las buenas relaciones es que el Ayuntamiento de Valencia, gobernado por Rita Barberá (PP) está tramitando el nombramiento de García-Gasco como hijo adoptivo. Además el consistorio valenciano concedió al Arzobispado una antigua nave de hormigón para construir, como en su día adelantó Elplural, un santuario para homenajear a los 233 “beatos mártires valencianos de la persecución religiosa de 1936 ".

“Un pequeño dictador”
No obstante, no todos son amistades para García- Gasco. Dentro de la jerarquía eclesiástica están surgiendo voces muy críticas hacia el tal y como recogía ayer El País, con declaraciones como las del sacerdote Juan Ramón Álvarez que calificaba la forma de García Gasco de gobernar la archidiócesis de Valencia es "la de un pequeño dictador", o del obispo auxiliar emérito, Rafael Sanus que le atribuye "una cierta mentalidad nacionalcatolicista".

 
Al principio, “cuidaba su imagen tolerante y progre”
No obstante, Agustín García-Gasco, no ha sido siempre tan radical según las fuentes consultadas por el diario mencionado que aseguran que en sus comienzos, durante el franquismo, "cuidaba su imagen de tolerante y hasta progresista". Según dichas fuentes el ahora arzobispo de Valencia "no encontraba corbatas suficientemente grandes y rojas para sus trajes de sastre para aparentar su aperturismo". Pronto empezó a oficiar, según Juan Ramón Álvarez, como “ incensador del cardenal Ángel Suquía", que le consagró obispo auxiliar en 1985. En 1988 fue nombrado secretario de la Conferencia Episcopal para tomar posesión en 1992 de la archidiócesis de Valencia. Según Álvarez, una vez en el puesto, se convirtió en "monarca absoluto" y asegura que García Gasco "no quiere colaboradores sino ejecutores".

Fuente

No hay comentarios: