06 enero 2008

Losantos, ¿icono gay?


Leo asombrado en algunos blogs -que, por supuesto, no voy a mencionar- la defensa a ultranza que algunos homosexuales hacen de la figura de uno de los (no) periodistas más deplorables de nuestro panorama mediático: Jiménez Losantos, que parece haberse convertido en todo un icono para los peperogays, esos homosexuales que parecen haber hipotecado su dignidad y votan y apoyan a aquellos que los tildan de pedófilos, enfermos o viciosos.

"El Gobierno español sólo habla con terroristas, homosexuales y catalanes. A ver cuándo se decide a hablar con gente normal", dijo Fedeguico el 13 de junio de 2005, en pleno debate sobre la ley de matrimonio homosexual, asegurando con ello que los gays y lesbianas -incluídos los peperogays- somos anormales. Opinión también compartida por su compañero César Vidal, quien desde Libertad Digital -períodico digital propiedad de Losantos- nos ha tildado de enfermos y pedófilos en cantidad de ocasiones. Y es que, los peperogays siempre se escudan para su defensa en que Losantos jamás ha dicho nada malo de los gays, lo cual, como hemos visto, es falso. Pero aunque fuera cierto, aunque Losantos fuera un mariliendrie sin egues, nadie puede negar su contribución a la difusión de la homofobia más recalcitrante. Allá van algunos ejemplos:

Pío Moa, ex-terrorista y colaborador de La Mañana de Losantos, escribía en Libertad Digital, allá por el año 2002, un artículo titulado "Planteamiento viciosos", referido a la propuesta que Zapatero hizo por aquel entonces de permitir a parejas homosexuales que adoptaran hijos. "Una oyente de la COPE apoyaba la adopción de niños por homosexuales porque, dijo, en muchas familias normales los niños son maltratados, mientras que, ¿por qué no iban a darle mucho más afecto unos gays? Además, ¿no conocemos todos a niños que se han desarrollado perfectamente en familias sin padre o sin madre, por haber fallecido éstos o por otras razones? (...) Argüir como aquella señora se parece a pretender que no pasa nada por cortar un pie a un niño, ya que muchos niños nacidos cojos llevan una vida normal y productiva".

En otro artículo, Moa arremete contra el matrimonio gay y Educación para la Ciudadanía de la siguiente manera: "Cuando pretenden equiparar, incluso por ley, formas de sexualidad evidentemente taradas con las formas normales, más aún, exponiendo las primeras como ejemplo y motivo de orgullo, con amplio gasto de fondos públicos (...) No es este un tema menor, ni muchísimo menos. Pero a menudo la gente corriente, que ve estas grotescas manifestaciones y aportes teóricos como una ofensa intolerable, se queda paralizada ante la osadía y la desvergüenza de los putos y las putas, tan orgullosos de serlo y tan dueños de los medios de masas. Por eso es necesario un discurso claro y convincente de réplica, y las acciones correlativas, que frenen esta invasión de la basura". Para Moa, por tanto, no sólo somos tarados: sino también putos y putas. Y lo publica bajo la supervisión de Losantos, ese nuevo icono gay que los peperogays tanto defienden.

César Vidal afirmaba, en un artículo titulado "La homosexualidad no es lo que era" y publicado también en Libertad Digital, que la decisión de que la OMS excluyera de su lista de enfermedades a la homosexualidad respondía a una presión por parte del llamado lobby gay, y que en realidad, la homosexualidad no era otra cosa que un trastorno. "Dado que la inmensa mayoría de los psiquiatras podía ser más o menos competente, pero desde luego ni estaba acostumbrada a que sus pacientes les dijeran lo que debían hacer ni se caracterizaba por el dominio de las tácticas de presión violenta de grupos organizados, la victoria del lobby gay fue clamorosa (...) la decisión final que afirmaba que la homosexualidad no era un trastorno psicológico había estado más basada en la acción política —y no de la mejor especie— que en una consideración científica de la evidencia".

No me apetece seguir indagando en ese semillero de odio -y de cutrez, que todo hay que decirlo- llamado Libertad Digital. A cualquier homosexual con un mínimo de dignidad, las opiniones acerca de la homosexualidad publicadas por este medio le producirían una rabia y una indignación impropias, por lo que leo por ahí, de una serie de homosexuales que se dejan pisotear por aquellos que los consideran enfermos o viciosos. Es triste, muy triste...


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