21 enero 2008

Un sí que llegará de Madrid a Buenos Aires

César Cigliutti y Marcelo Suntheim, dos dirigentes de la Comunidad Homosexual Argentina, contraerán hoy matrimonio en España, donde el casamiento gay está permitido desde 2005. Los cónyuges regresarán a la Argentina y pedirán en la Justicia el reconocimiento de ese enlace. “Llegaremos hasta la Corte Suprema si es necesario”, afirman.

cigliutti / sinheim 31765
foto sandra cartasso

Un acto, una celebración de matrimonio, a realizarse hoy en Madrid, tendrá profundas derivaciones en la Argentina. A las diez de la mañana de España, siete de Argentina, en el Ayuntamiento de la capital española, César Cigliutti y Marcelo Suntheim, presidente y secretario de la Comunidad Homosexual Argentina, responderán “Sí”, cuando el concejal del Ayuntamiento, Luis Asúa Brunt, del Partido Popular (PP), les pregunte si están dispuestos a contraer matrimonio y convivir como pareja, con la retórica propia para estos actos, que en España ya lleva alrededor de diez mil matrimonios desde que el rey Juan Carlos puso la firma y promulgó la ley. Habrá que recordar que Cigliutti y Suntheim ya formalizaron su pareja ante la ley porteña, la primera unión civil celebrada en Latinoamérica, el 18 de julio de 2003. Pero van por más. En la Argentina no existe, por el momento, ley que admita el matrimonio entre dos personas del mismo sexo. Pero una vez en mano la libreta de familia, como denominan en España a la libreta matrimonial, apenas concluido el acto en el Ayuntamiento y finalizada la luna de miel en Egipto, la pareja Cigliutti-Suntheim se presentará ante la Justicia argentina para solicitar el reconocimiento del matrimonio ya constituido. No será sencillo. “Pensamos llegar hasta la Corte Suprema”, dijo a Página/12 Cigliutti, en comunicación telefónica desde Madrid y a escasas horas de dar el ansiado “Sí”.

Las implicancias del “Sí” son muchas, pero habrá que ir por partes. El viernes 13 de diciembre de 2002, la Legislatura porteña aprobó por 29 votos contra 10 la ley que habilita a personas del mismo sexo a unirse en pareja bajo la tutela menor de un registro que reconoce en los límites de la ciudad determinados derechos como la pensión, si alguno de los dos integrantes de la pareja trabaja para el Estado porteño. La norma tiene mayor incidencia en el plano del reconocimiento social que en el que tiene que ver con el plano legal: la unión civil sólo tiene peso cuando se trata de derechos referidos a la Ciudad de Buenos Aires. Pero no reemplaza ni es equivalente al matrimonio, que en la Argentina está regido por el Código Civil. En España, después de años de debate en la sociedad, fue incluida en la ley de matrimonio la posibilidad del casamiento entre dos personas del mismo sexo.

Y hacia allá fueron César Cigliutti y Marcelo Suntheim. Después de “un trabajo de más de un año que venimos haciendo, porque las cuestiones burocráticas son tremendas”, señaló Cigliutti, pusieron fecha en Madrid. En el Ayuntamiento local, en el moderno edificio de la Junta Municipal de Retiro, donde los casará el concejal del PP, Luis Asúa Brunt. “Es de mayor relevancia que te case un concejal que un juez de paz, y quisimos hacerlo de esa manera porque para nosotros es un paso muy importante”, confió Suntheim.

Da la particularidad de que Suntheim es ciudadano alemán, y según las leyes de la Comunidad Europea, ciudadano comunitario, con lo que tiene derecho al matrimonio en España según las leyes vigentes en ese país. La estrategia jurídica de la pareja consiste en que, una vez obtenida la libreta matrimonial, o de familia, como se denomina en España, pedirán el reconocimiento en la Argentina del matrimonio legalmente constituido en España. “No vamos a iniciar un trámite de matrimonio en el Registro Civil”, dijo Suntheim, separando las aguas de varios intentos de otras parejas de homosexuales en el país que fueron rechazados por la imposibilidad que marca el Código Civil. “Vamos a pedir que se reconozca un matrimonio ya constituido y reconocido en otro país, que además es España, con el que la Argentina tiene tanto vínculo cultural.”

Un equipo jurídico (Sebastián Schvartzman, Gustavo Maurino, Mariano Fernández Valle, Laura Saldivia y Alberto Bovino) trabaja desde hace más de un año para cerrar todos los detalles para la presentación ante la Justicia argentina. Una de las vallas imaginables es que la Justicia argentina suele rechazar el reconocimiento de los matrimonios que se realizan en el exterior para evadir la normativa legal local, lo que vulgarmente se conoce como matrimonios por conveniencia. “Cuando acá no había divorcio –señaló un experto–, la gente se iba a divorciar a Uruguay o vía México. No es evadir la normativa legal sino ponerse bajo el paraguas de un sistema legal que reconozca el vínculo.” El planteo será pedir el reconocimiento matrimonial legalizado en España. “Pediremos que un juez dé cuenta del matrimonio.”

Saben que lo más probable es que un juez de primera instancia diga “bajo el sistema argentino no existe el matrimonio entre personas del mismo sexo, va contra la moral pública”. En ese caso, el equipo invocará el derecho a la igualdad, la no discriminación, el derecho de constituir una familia en un sentido amplio. “No hay motivos para que la orientación sexual sea criterio de distinción entre a quiénes el Estado reconoce casarse y a quiénes estigmatiza”, dicen desde el equipo de abogados. La decisión es apelar hasta llegar a la Corte Suprema. Los abogados sostienen que en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y en tribunales europeos se han planteado cuestiones similares, que podrían invocar dado el caso. Se trata de situaciones parecidas, por ejemplo, el reclamo de que un país latinoamericano acepte derechos de pensiones de matrimonios formalizados en otro país. Lo novedoso, y que carece de antecedentes en toda Latinoamérica, es que se reclame el reconocimiento legal de un matrimonio constituido en otro país.

Y que ese matrimonio esté constituido por dos personas del mismo sexo.

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