03 febrero 2008

"Ya tienen trabajo tus manos pecadoras, maricón"

donostia. Juan Soto fue encarcelado en el campo de concentración de Nanclares en 1944. Se hacía llamar Katy. "Me puse Katy porque muchas veces en la cárcel, aunque los demás fueran gente de izquierdas, la mayoría eran igual de intransigentes y no querían mezclarse con homosexuales, así que muchas veces, diciendo que eras Katy, te salvabas", explicó en una ocasión a la prensa. Fue una víctima por partida triple: homosexual, de familia comunista y violado a los nueve años por un soldado.

El escritor Fernando Olmeda recogió su testimonio y otros en el libro El látigo y la pluma : "Una Nochevieja a finales de los 40, los guardias escogen para animar la velada a un preso francés conocido como La Niñón (...); después de la actuación, comenzó la fiesta de verdad. Ya de madrugada, "la Manzanilla trae el cuchimerdeo -la lata con las sobras de la cena de los guardias-, pero casi nadie pone interés, porque en ese momento corre de mano en mano una botella de brandy. A la mañana siguiente un grito desgarrador nos despierta. El empleado doméstico de un capitán encuentra el cadáver de Pepa la Marganta, que había hurgado en la lata y se había tragado un trozo de cristal mezclado con las sobras. La Patos dice a la Dolorosa, encargado de los enterramientos: anoche pasó por aquí la Muerte. Ya sabía yo que se llevaría a alguien... Ya tienen trabajo tus manos pecadoras, ¡Maricón!".

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