11 marzo 2008

Escándalo en la Iglesia polaca al revelarse abusos sexuales durante los 90

Un fraile dominico, víctima de abusos sexuales por parte de un sacerdote, ha decidido contar su historia y la de otros jóvenes a la prensa.

La Iglesia polaca se encuentra afectada por un nuevo escándalo después de que un fraile dominico, víctima de abusos sexuales por parte de un sacerdote, haya decidido contar su historia y la de otros jóvenes a la prensa.

El dominico Marcin Mogielski aseguró que el padre Andrzej era responsable de un centro de asistencia para menores de familias problemáticas en Szczecin (noroeste de Polonia), donde al parecer se aprovechó de su situación para abusar de cuatro muchachos, a los que subía a su habitación para someterlos tocamientos y otras prácticas vejatorias.

Mogielski fue uno de estos chicos, que años después de haber denunciado la situación a sus maestros y al obispado, se ha decidido a contarlo al diario Gazeta Wyborcza, que hoy publica un amplio reportaje.

Los hechos se produjeron entre 1992 y 1995 y, según Mogielski, los profesores de los propios afectados remitieron una carta al obispo Stanislaw Stefan informándole de lo que sucedía en el interior del centro de menores, aunque desde el obispado nunca se hizo nada y siempre se intentó proteger al sacerdote, añade.

Sin embargo, el obispo Stefan, en declaraciones también a Gazeta Wyborcza, afirma que está «seguro de que no se produjeron abusos sexuales con los chicos y de que el acusado es inocente».

«Llevo muchos años viviendo en esta sombra de acusaciones, ¿Cómo puedo liberarme de todas estas presiones? ¿Es necesario que deje embarazada a una mujer para que dejen de acusarme de homosexual?.

Pero claro, entonces dirían de mí que soy bisexual y pedófilo», se lamenta con desesperación el padre Andrzej, quien defiende su inocencia ante las declaraciones de los jóvenes.

Mientras, el fraile Mogielski y los otros muchachos que presuntamente pasaron por la habitación del padre Andrzej aseguran que su vida es una pesadilla desde entonces y que nunca lograron rehacerse tras aquellos años.

La Voz de Galicia

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