25 marzo 2008

Los homosexuales tienen mal sexo, no se quieren y son innaturales (o eso dice el catecismo)

El sector más dogmático religioso sigue atacando todos los flancos “liberales” en especial el de los gays (aprovechando la velada homofobia de nuestra sociedad). Desde el aspecto más esperpéntico a la parte más tradicional de la iglesia católica, siguen tratando a la homosexualidad como fuente del mal en el peor de los casos y algo no natural, en lo segundo… En un momento donde la iglesia católica en España ha adoptado la cara más carca y cuando en EEUU los cristianos renacidos siguen haciendo presión es bueno recordar en base a que premisas pretenden limitar las libertades de las personas en base a su orientación sexual.

Nos advierte Yattarouzze que los ultracristianos de EEUU nos alertan que las sociedades que han tolerado a los homosexuales han acabado en una generación. Supongo que el poderío de las polis griegas (donde la homosexualidad era tolerada y aceptada) que durante siglos aguantó los embates de la superpotencia (poco gay y muy machote) imperio persa ocurrió en una dimensión alternativa, igual que el muy (tolerante con los homosexuales) imperio romano fué un invento del lobbye gay y que en el fondo no existió. Augusto o Alejandro Magno, conocidos por sus devaneos con amantes masculinos, eran inventos de la progresía maligna, y la duración de siglos del imperio romano fué un invento de esos cómo que la Tierra no tiene 6.000 años (como dicen las sagradas escrituras). Vamos, al nivel de los fósiles, otro invento de los progres y los anticristianos que son muy malos.

Hasta ahí poca alarma, al menos en Europa porqué los ridículos ultracristianos no llegarán hasta aquí, pero ¿y la iglesia más próxima a nosotros?, ¿que dice sobre los homosexuales?

El catecismo de la iglesia católica nos dice sobre la homosexualidad:

2357 La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado. Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (cf Gn 19, 1-29; Rm 1, 24-27; 1 Co 6, 10; 1 Tm 1, 10), la Tradición ha declarado siempre que ‘los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados’ (CDF, decl. “Persona humana” 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso.

2358 Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales instintivas. No eligen su condición homosexual; ésta constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición.

2359 Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana.

Es decir los homosexuales son DEPRAVADOS, DESORDENADOS, y contrarios a la LEY NATURAL. Además el acto homosexual se realiza sin una COMPLEMENTARIEDAD AFECTIVA Y SEXUAL.

Si son cristianos deben afrontar las dificultades por ser homosexuales al sacrificio de Cristo, es decir que sus dificultades por ser homosexuales no merecen ser eliminadas sinó tratadas casi como un DON que les acerca más a Cristo. Además de estar condenados a la CASTIDAD (o según la RAE Virtud de quien se abstiene de todo goce carnal.).

En definitiva, una entidad (la iglesia católica) que se vanagloria de llevar al arte de lo sublime el juego de la irracionalidad que llamamos “fé” y que basa todo su dogma en unas consignas que no pueden ser confrontadas únicamente con la razón, se atreve a dictaminar lo que es “Ley Natural”. ¿No era ese espacio para la ciencia?. Me extraña que la iglesia aún quiera conservar el ámbito de dirimir lo que es ley natural o no.

A parte de todo eso, los biólogos lo dejan bien claro: es natural lo que se dá en la naturaleza, y en el ser humano es natural que haya algunos miembros de la especie que practiquen la homosexualidad ya que eso se da en nuestra especia (aunque no la única). Este tema lo traté algo más extensamente aquí, pero quiero volver a profundizar en el aspecto ridículamente reduccionista de sexualidad en su ámbito reproductivo… Si fuera así el ser humano no tendría las gónadas más grandes (en proporción a nuestro tamaño) de los animales superiores (no sé si hay algún invertebrado con el pene más grande que el humano), no gastaríamos tantas energías en que nuestras hembras tuvieran un celo constante (con uno al año ya iríamos adecuandolo bien al ritmo reproductivo óptimo de las hembras), ni tendríamos un comportamiento sexual extremadamente complejo como el nuestro. La evolución ha favorecido que nuestra especie tenga un comportamiento sexual complejo, unas gónadas inmensas y que el sexo lo utilicemos de forma que escapa a su simple aspecto reproductivo.

Me niego que sea la iglesia católica la que dirima que es ley natural, es la ciencia la que lo ha de de decir y la biología lo ha dejado bien claro… a menos que se tenga una visión teleológica la evolución no busca un objetivo concreto y lo que aparece (por ejemplo el comportamiento homosexual) siempre será natural.

Por otro lado esa forma de tildar gratuitamente a los homosexuales de depravados y desordenados tan sólo porqué un libro escrito hace 2000 años lo dice es algo divertido… considerando que la propia Biblia está llena de contradicciones en numerosos capítulos intentar justificar si la homosexualidad es algo depravado o desordenado en base a ese documento es algo casi risible si no fuera porqué millones de personas fundamentan sus creencias en una fe ciega a ese documento y lo peor intentan aplicar sus dogmas irracionales a nuestra vida diaria. Suerte que dice que no deben ser tratados a palos y les permiten existir eso sí, si se abstienen de expresar su afectividad o su sexualidad. Son condenados a vivir una vida sin sexo, a tener tal autocontrol que dominen sus pasiones (desordenadas y depravadas). Y es que además, para la iglesia católica, los homosexuales no saben amar ni querer, su amor y sus relaciones afectivas son de poco amor y mal sexo… El catecismo elaborado por unos tipos que (teóricamente) han practicado menos sexo que un eremita del desierto que lleva 40 años sin ver otra persona, dice que los homosexuales follan mal y que además se quieren poco.

No sé cómo habrán conseguido semejante conocimiento si no es por la práctica del sexo homosexual o por inspiración divina. Yo como heterosexual no sé si follo mejor que los homosexuales o mis relaciones carnales son más o menos afectivas que las de los homosexuales, como tampoco lo sé si follo mejor o peor que mi vecino o que un señor de las islas Tonga. No se lo he preguntado y dudo mucho que los redactores de este catecismo hayan hecho un estudio antropológico comparado con observación participante, entrevistas en profundidad y análisis a fondo para llegar a semejantes conclusiones. O son ávidos practicantes del sexo homosexual poco satisfechos o bien les juega una mala pasada su homofobia.

En definitiva, yo no entiendo como unos tipos que no pueden hablar de ley natural ya que han abandonado a un lado la pura racionalidad y método científico (que es quien se dedica a describir modelos que establecen leyes naturales sometidas a la duda científica), son los que dicen que comportamiento es natural en el ser humano (obviando la más rudimentaria antropología física y la biología) y un grupo de personas que dicen practicar la castidad se atreven a valorar si el sexo homosexual es de poca calidad sexual y poco afectivo. A parte de llamar depravados y desordenados a los homosexuales, así por la cara y de forma gratuita. Eso sí, les permiten respirar… aunque siempre que se queden condenados a la abstinencia sexual.

Jose A. Rodriguez

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