16 marzo 2008

Setenta y cuatro países imponen restricciones de entrada a las personas con VIH

El organismo insiste en que los seropositivos no son una amenaza para la salud pública

DATOS DE ONUSIDA

1204906908_0

MADRID | GINEBRA.- Según los datos de ONUSIDA, el organismo de Naciones Unidas que se encarga de la lucha contra el VIH, un total de 74 países imponen actualmente restricciones de entrada de algún tipo a las personas portadoras del virus del sida. Doce de estos lugares llevan las restricciones al límite e impiden totalmente la entrada de seropositivos, independientemente del motivo por el que quieran visitar el país y del espacio de tiempo que quieran permanecer.

Entre los países que prohíben por completo la entrada de pacientes con VIH se encuentran China, Estados Unidos, Colombia, Arabia Saudí y Libia. Además, una portavoz de ONUSIDA reconoce que la información sobre otros 22 países es contradictoria y en 27 estados más no hay datos, por lo cual podría acercarse al centenar el total de lugares del mundo donde los portadores del virus tienen problemas para entrar.

El elevado número de países con esta práctica ha llamado la atención del organismo de la ONU, que ha formado un equipo internacional para alertar sobre esta cuestión. La intención es poner la cuestión en la agenda política y eliminar progresivamente estas barreras, que existen desde el principio de la epidemia de sida, hace ya 25 años, pero que en la actualidad se consideran obsoletas y discriminatorias.

Las restricciones impuestas son en algunos casos para quienes pretenden entrar a un país por un corto periodo, por razones de turismo, negocios u otras, pero sobre todo para los que pretenden permanecer estancias largas, como los emigrantes, expatriados, estudiantes o peticionarios de asilo. El principal impacto lo sufren, según este organismo, los emigrantes laborales, que o bien desconocen que son seropositivos y en el último momento son vetados, o bien se infectan a su llegada al país y después son deportados.

Uno de los casos más notables es el de seropositivos a los que se les negó la entrada a países donde se iban a participar en conferencias sobre el Sida, por considerar que su entrada supondría un peligro para la salud pública.

Una amenaza falsa

Las razones más comunes esgrimidas para justificar estas restricciones tienen que ver con la protección de la salud pública del país de acogida y con los posibles costes derivados del cuidado y tratamiento de estos pacientes.

Sin embargo, tanto ONUSIDA como la Organización Mundial de la Salud (OMS) insisten en que no existe este peligro para la salud pública y, por tanto, no puede servir de justificación. "Estas limitaciones van en contra de la declaración de derechos humanos y atenta contra la libertad de movimiento de estas personas", indica el organismo.

"Las restricciones basadas en el estado serológico de la persona ponen de manifiesto, una vez más, la excepcionalidad del sida", declara Peter Piot, director ejecutivo de ONUSIDA. "Ninguna otra condición impide que las personas entren a los países por negocios, por turismo o para atender a congresos y conferencias. Ninguna otra condición hace que los afectados tengan miedo de que les descubran los medicamento en el equipaje y les nieguen la entrada, mandándoles de vuelta a sus países de origen", añade.

Para la ONU, estas leyes discriminatorias no tienen justificación en base a la salud pública, porque "el VIH no es una amenaza, ya que el virus no puede transmitirse simplemente por la mera presencia de un infectado en un avión o en una calle".

La mayoría de las restricciones se basan en una ley o norma administrativa que requiere a los viajeros que indiquen que no tienen VIH antes de entrar en un país. Algunos países van más lejos y exigen que las personas se sometan a un test de VIH, sin salvaguardar la confidencialidad que requieren estas pruebas.

El Mundo

No hay comentarios: