27 abril 2008

Derecha clerical

La presencia de curas en los comités de ética de hospitales madrileños es inadmisible, no responde ni a la búsqueda del bien común ni al interés general, responde más bien a la promoción de un interés particular.

La decisión de Esperanza Aguirre se enmarca dentro de la línea política ultraconservadora y clerical que ha caracterizado al Partido Popular durante la pasada legislatura; una lógica de derecha extrema que, parece, se va a mantener en los próximos años. Una lógica inquisitorial, invasora de las libertades individuales que, a estas alturas, sigue más cerca del pensamiento político absolutista de Fernando VII que de los principios liberales surgidos en la Ilustración. Porque fueron principios como la libertad de credo y pensamiento, como la separación entre Iglesia y Estado, los que dieron vida a la mayor conquista que jamás haya logrado la humanidad: la democracia.

 
Ningún otro sistema político ha logrado defender y promover la libertad, avanzar en la lucha por la igualdad, y generar bienestar como puede hacerlo la democracia. Y puede hacerlo porque renuncia a los dogmas en la esfera pública y los protege en la esfera privada, porque destierra cualquier policía del pensamiento, porque su reino sí es de este mundo y su diosa la razón.

 
No alcanzo a encontrar justificación alguna en la decisión de la señora Aguirre. De hecho, me veo obligado a escribir que, incluso con todo lo que le hemos visto decir y hacer desde su rancio conservadurismo, me ha sorprendido. Me cuesta imaginar una medida más reaccionaria y fundamentalista en la España de nuestro tiempo que situar, dentro del espacio público, al representante de cualquier confesión religiosa entre quienes ejercerán su pericia sobre lo más íntimo que tiene cualquier ser humano: su muerte, nuestro derecho a morir dignamente. Por lo demás, queda claro que Aguirre no tiene nada de liberal y mucho de clerical.

 
Pedro Zerolo es concejal en el Ayuntamiento de Madrid y miembro de la Ejecutiva Federal del PSOE

El Plural

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