17 abril 2008

La excusa de De Santos ante las posibles relaciones con menores: 'No les pedí el DNI'

NO DESCARTA HABERSE ACOSTADO CON MENORES 'SIN SABERLO'

  • El ex edil del PP no niega con rotundidad haber mantenido relaciones con menores
  • De Santos alega que 'no fui yo, fueron las drogas' la causa de su comportamiento
  • Saldó sus deudas con el prostíbulo aduciendo que el dinero era para Proyecto Hombre
  • Rodrigo de Santos no descarta haber mantenido relaciones con menores de edad durante los últimos años ni tampoco haberlas sufragado con la tarjeta de crédito municipal. Lo prueba el hecho de que el ex teniente de alcalde de Urbanismo del Ayuntamiento de Palma ya está preparando su defensa en este sentido. Tal y como ha admitido a su entorno más cercano el ex edil del PP, no se encuentra capacitado para negar con total rotundidad que algunos de los servicios sexuales que abonó con cargo al erario público tuvieran como objeto relaciones mantenidas con menores de 18 años.

    No en vano, ésta fue una de las primeras cuestiones que abordó con sus abogados tras estallar el escándalo. "Si algunos de los chicos o chicas eran menores nadie me lo advirtió y no les pedí el DNI. Por lo tanto, la responsabilidad no sería mía sino de quien no me lo dijo", ha explicado De Santos a algunos de los miembros de su círculo de amistades en Mallorca tras revelar el Diario de Mallorca que el Ministerio Público de las Islas está investigando en estos momentos dicho extremo, que de confirmarse engordaría todavía más la vertiente penal del escándalo.

    Asimismo su abogado Bartomeu Vidal considera en declaraciones a EL MUNDO/El Día de Baleares que la conducta de su cliente en ningún momento se ha caracterizado por la "búsqueda del menor" y que en el caso de que se determinase que alguno de los servicios sexuales habían sido prestados por ellos lo hizo siempre sin ser consciente de su edad real.

    La defensa

    La referida es la postura legal que adoptaría De Santos y su letrado en el caso de que las pesquisas que lleva a cabo la Fiscalía Anticorrupción de Baleares acaben concluyendo la presencia de menores en las fiestas protagonizadas por De Santos, en las que le acompañaba siempre la cocaína y que abonaba por un importe superior a los 50.000 euros públicos con la tarjeta visa de la Empresa Municipal de Obras Públicas (EMOP).

    Desde el punto de vista legal se aferraría al hecho de que las relaciones habrían sido consentidas por parte de ambos así como al supuesto desconocimiento por parte del ex teniente de alcalde del PP.

    Desintoxicación

    De manera paralela, De Santos está siendo tratado de su adicción a las drogas en un clínica madrileña y en el proceso judicial tanto su defensa como la juez instructora Ana San José se encuentran a la espera de que el fiscal pida alguna diligencia complementaria.

    Hasta que la auditoría externa del Consistorio palmesano destapó la supuesta malversación de caudales públicos llevada a cabo por De Santos éste intentó camuflar el destino real de los gastos con la tarjeta de crédito municipal empleando todo tipo de excusas. Pero por encima de cualquier otra la más rocambolesca tuvo como objeto las facturas abonadas a la lavandería que posee el dueño de uno de los locales de alterne que frecuentaba, Casa Alfredo.

    A la vista de esta relación de pagos fue preguntado en alguna ocasión por los responsables de cuentas de la EMOP. Sin inmutarse lo más mínimo les expuso en detalle la supuesta finalidad de los mismos. En las ocasiones referidas Rodrigo de Santos argumentó que quería tener un detalle en Navidad con el Proyecto Hombre, organización dedicada a la rehabilitación de drogodependientes, y que desde la misma le habían pedido que lo canjeara por otro concepto.

    En esta línea el ex líder popular sostuvo ante su entorno que le habían pedido desde Proyecto Hombre que la cuantía que pensaba destinar para sufragar el obsequio navideño la emplease en saldar unas deudas pendientes que arrastraban con la lavandería.

    Ante tal argumentación, los colaboradores de De Santos dieron el visto bueno y no pusieron ninguna objeción, convencidos del fin benéfico al que iba a ser destinado el dinero público. Meses después, el mismo De Santos que se aferró a la organización que combate la drogadicción para camuflar en qué se gastaba realmente el dinero, esgrime en su defensa su adicción a la cocaína. De hecho su defensa gravita ya en torno a este hecho.

    Su conducta la explica basándose en su dependencia a la cocaína y así además se lo quiso dejar claro a sus antiguos colaboradores en un mensaje de móvil que les envió hace unos días y que rezaba de la manera que sigue: "No fui yo sino la droga".

    El Mundo

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