01 abril 2008

La Unidad de Trastornos de Género en el San Agustín alcanzó su primer año con la atención a 31 pacientes de toda Asturias

El psiquiatra Juan José Martínez Jambrina destaca que «se da respuesta a personas a las que antes se les condenaba a vivir en el sufrimiento»

El pasado seis de marzo se cumplía el primer año desde que la Unidad de Trastornos de Identidad de Género en el Hospital San Agustín abriera su primera historia clínica. Desde entonces, un total de 31 personas han pasado por el servicio que atienden a toda la región. Las previsiones iniciales apuntaban a veinte casos. La ausencia de datos fiables sobre la población a la que se dirigía explica las diferencia.
De igual manera, «no es fácil prever el ritmo de aparición de nuevos casos», explica el psiquiatra Juan José Martínez Jambrina, responsable de Salud Mental en Avilés.

En la unidad trabajan en la actualidad cinco profesionales a tiempo parcial, como el propio Jambrina. El psiquiatra destaca el esfuerzo de los profesionales para iniciar la actividad de la unidad. «Hubo un esfuerzo de formación. La intervención se encuentra muy protocolizada y hubo que adaptase a los parámetros internacionales que aplicamos», explica el médico.


Jambrina recuerda que las últimas investigaciones científicas indican que los trastornos de identidad de género «surgen por anomalías en la acción de las hormonas sexuales durante el desarrollo pre-natal o peri-natal. Eso provoca que la identidad sexual no coincida con el sexo biológico. La solución es difícil: o se cambia el cerebro, o se cambia el sexo, o se condena a una persona a vivir en el sufrimiento. Debemos aprovechar los avances de la ciencia para que esas personas sean felices», asevera.


Aunque los tratamientos que se aplican son personalizados, el esquema general que siguen todas las personas es idéntico. Antes de iniciar el abordaje, se evalúan para confirmar el diagnóstico de transexualismo, explica Jambrina. El número de casos entre la población es muy reducido, asegura. A lo largo de este año, se ha producido una reducción en la edad media de las personas que acuden a este servicio.


Una vez confirmado, la persona recibirá atención psicológica, psiquiátrica y endocrina para adaptar su identidad sexual a su sexo. Sus características personales, físicas y los posibles tratamientos determinarán el abordaje médico. El tratamiento hormonal se alargará durante año y medio o dos años. En estos momentos, ninguno de los pacientes ha culminado el proceso.


Cuando se termine, será el momento de evaluar si se aborda la cirugía. «Es algo que aún no se ha planteado», comenta Jambrina. Indica que hay casos donde la cirugía no es necesario y otros sí. «Se determina en función de la evolución de la persona», comenta. De todos modos, deberá mantener el tratamiento hormonal durante toda su vida, si bien en dosis menos fuertes que las iniciales.


El doctor Juan José Martínez Jambrina destaca «la gran ventaja» que supuso, el 17 de marzo de 2007, la aprobación de la Ley de Identidad de Género. Esta norma permite que los transexuales modifiquen su género en el Registro Civil sin necesidad de cirugía y con un trámite administrativo.


«Facilita la integración social y posibilita que, en los casos donde no es necesario, no se produzca la operación de reasignación», subraya.

La Voz de Aviles

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