16 abril 2008

Por la no discriminación religiosa en razón de la orientación sexual o la identidad de género

Desde las entidades AB-Lesgay, Bolo- Bolo y Fundación Triángulo de Castilla la Mancha, en nuestro empeño a favor de la igualdad de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales, manifestamos nuestra tristeza y pena por la no admisión de Juan Carlos Peñuela en la Hermandad Nuestra Señora de los Desamparados que él mismo luchó por revitalizar.

Nos parece lamentable que en pleno siglo XXI, la Iglesia católica y entidades a ella vinculadas, como es el caso de esta Hermandad, se empeñen en discriminar a una parte de sus fieles en razón de su orientación afectivo-sexual o su identidad de género.

Por mucho que el actual presidente de la Hermandad, José Luís García Calderón alegue que el no haberle admitido “no tiene nada que ver con que sea gay”, lo cierto es que se contradice claramente cuando el motivo que aducen para hacerlo es que “no se admitirán aquellas personas cuya actividad pública o privada no sea coherente con los postulados de la fe y la moral cristiana”. Así como nos parece fuera de lugar y una falsedad el hecho de haber dicho de él en la prensa que es “un follonero, un sin vergüenza y un impresentable”; calificativos que nos parecen a quienes le conocemos y apreciamos, un insulto muy grave y posiblemente constitutivos de delito.

Estamos convencidos de que este tipo de decisiones no vienen de las bases cristianas, si no de instancias más altas, como ha quedado demostrado en el caso de María Rey, que ha sido el propio Obispado de Ciudad Real quien ha exigido a la Hermandad de la Virgen de la Encarnación de Abenójar que se la expulsara, por el mero hecho de haberse casado con otra mujer. Por el contrario, son sus propios vecinos los que demuestran su solidaridad con María y Dulce, su esposa, dándose de baja de la Hermandad y portando camisetas con el emblema “Encarnación sin discriminación”.

Con esto se demuestra una vez más el alejamiento de la Jerarquía católica con sus propios fieles, que no entienden cómo se puede rechazar a alguien por algo que para Juan Carlos y María es tan consustancial a ellos como su propia fe: su identidad sexual.

Por otra parte, consideramos que a cualquier entidad con personalidad jurídica, sea ésta religiosa o laica, debería exigírsele, sin excepciones, el respeto escrupuloso de nuestro ordenamiento constitucional. A este respecto debemos recordar que ya el propio Tribunal Constitucional ha dejado establecido que la discriminación por razón de orientación sexual está proscrita por el artículo 14 de nuestra Constitución.

Por último, queremos agradecerle a Juan Carlos su compromiso en la lucha por la igualdad de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales, acogiendo y apoyando a cuántos lo han necesitado; un claro ejemplo para nosotros de solidaridad con el prójimo, algo que a sectores de la ICAR parece habérseles olvidado.

BOLO – BOLO

FUNDACIÓN TRIANGULO CASTILLA LA MANCHA

AB-LESGAY

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