26 mayo 2008

«El DNI nos machaca cada día»

La Asociación Diversidad nace en León para proteger y vigilar que los transexuales y homosexuales de León no reciban un trato discriminatorio social y laboralmente

| Entrevista | Jana Quintanilla |

Su historia es una historia de valentía y dolor. Nació hace más de cuanta años, en su DNI consta que se llama Juan Manuel, pero es Jana, «el DNI nos machaca cada día, es lo primero que quiero cambiar», dice esta mujer que pretende «sacar a León del armario» con Diversidad León, una asociación que acaba de nacer con muchos proyectos, muchas ilusiones pero con pocos integrantes, «de momento somos pocos, pero queremos crecer», dijo el día de la presentación. Homosexuales y transexuales tienen un lugar al que recurrir para recibir apoyo y asesoramiento, «en la asociación hay también heterosexuales, porque no queremos excluir al colectivo que nos margina», dice Jana. La madrina de honor de la asociación es la concejala Teresa Gutiérrez.

 
Reasignar su identidad no ha sido socialmente fácil. Se casó y tiene dos hijos. Conviven en la misma casa «mi pareja me ha dado muestras de tolerancia y cariño», aunque rechaza que la llamen transexual, «me sienta fatal porque soy una mujer».

 
—¿Por qué no le gusta que la califiquen de transexual?
—Hay que tratar a las personas con el género al que caminan, no con el que han dejado.

 
—¿Si hablo de los componentes de la asociación, tengo que decir que integra a...?
—Cuando generalizas si lo puedes decir, pero cuando hablas de una persona en concreto hay que nombrarla con el sexo al que hace el cambio. Hablar en masculino en una sociedad como ésta, está bien en algunos casos, pero a nosotras nos tiene aburridas, sinceramente.

 
—¿Cómo se comporta la ciudadanía de León con las personas que están en el proceso de ir hacia otro sexo diferente al que nacieron?
—He visto bastante respeto. Lo que critique cada cual en su casa, a nuestras espaldas, eso no lo vamos a poder evitar. Hasta el día de hoy, no ha habido un acto discriminatorio, de falta de respeto hacia las personas como yo, que somos muchas.

 
—¿Tiene datos?
—Algo hay. Pero de momento, lo vamos a dejar en el anonimato. A raíz de la noticia que salió en vuestro periódico de la creación de la asociación me han llamado algunas personas. Hay gente que tiene coraje y se decide y a otras les faltan las fuerzas.

 
—¿Cuesta más en ciudades pequeñas como León?
—Cuesta más, pero si encima el cambio es hacia el lado femenino cuesta el doble porque te exiges unos cánones de mujer mucho más altos. Carla Antonelli, que es amiga mía, me dice que hay muchas mujeres más feas que yo. Además, el estatus que teníamos como hombres lo perdemos. Es una doble discriminación. Mayor discriminación se produce cuando una vez hecho el cambio la mujer quiere vivir con otra mujer.

 
—¿Con el cambio hacia el sexo masculino no ocurre lo mismo?
—Lo que afecte al sexo masculino se acepta mejor. Yo me muevo por toda España e incluso los gais destilan testosterona.

 
—¿Quiere decir que los homosexuales discriminan a los transexuales?
—En la sociedad no todo el mundo ve con buenos ojos al de al lado. En los colectivos pasa algo parecido.


—¿Cuál es el más discriminado?
—El más estigmatizado es el colectivo transexual femenino. Las lesbianas no lo han estado tanto porque todavía no han salido del armario.

 
—¿Usted nota esta discriminación?
—Tengo mucha suerte en la ciudad en la que estoy y el ambiente en que me muevo. Estoy tirando muchas cosas que pensé que eran imposibles, como la inclusión en el mundo laboral, porque conservo mi trabajo, y me muevo por León tranquilamente.

 
—¿En qué trabaja?
—En el Hospital de León


—¿Le costó hacer el cambio?
—Me costó salir de donde estaba. Hace tres décadas a las personas como yo se las metía en la cárcel.

 
—¿Cuántos años tiene?
—Cuarenta y algo

 
—¿Cuántos años lleva en el proceso de reasignación?
—Empecé hace dos años. Muy tarde porque antes no era tan fácil. A las personas como yo se les pegaban palizas y se las llevaba al psicólogo porque decían que se curaban. Ni se cura ni es necesario pegar palizas a la gente para demostrar lo que eres. Cada cual nace con lo que nace y lo mejor que se puede hacer es ayudar a las personas a realizar ese cambio. Hay que respetar su dignidad. El género de las personas está por encima de los genitales. El sexo está en la cabeza y cuando el sexo psicológico y el sexo anatómico no se corresponden hay un desajuste, pero no es una enfermedad mental, en eso coinciden ya los especialistas.

 
—¿De qué manera la asociación va a poder ayudar a homosexuales y transexuales?
—La asociación está para vigilar que no haya discriminación social. Que a nadie la echen de trabajo, ni se le desprecie en los lugares públicos.

 
—¿Cómo se fomenta la tolerancia?
—Una sociedad tolerante es una sociedad madura. Una forma de fomentarla es dejar los prejuicios en casa. Ser tolerante y tener prejuicios es incompatible.

 
—Me ha dicho que lleva dos años de tratamiento ¿se lo está haciendo en León?
—Mi médico de cabecera me atendió muy bien, y el psicólogo que me lleva es estupendo, pero el endocrino me dio un buen portazo, no me recetaba las hormonas.

 
—¿Dónde lleva el proceso?
—En Asturias. Castilla y León no se ha dado cuenta de nuestras necesidades y la automedicación te puede dejar en el camino, además, el tratamiento cuesta mucho dinero.

 
—¿Cuántos pasos hay que dar antes de la operación para la reasignación de sexo?
—Primero iniciamos un estudio psicológico que nos da el diagnóstico de transexualidad, después empezamos con el tratamiento hormonal, que es de por vida. Después de dos años de tratamiento puedes optar a la cirugía. En Andalucía lo hacen, y también atienden a personas de Extremadura, con lo que actualmente hay lista de espera. No es de recibo que por pertenecer a una comunidad tengas más derechos que los que pertenecemos a otra.

 
—¿Cuál será su siguiente paso?
—Cambiar el DNI. Es una traba importante que te obliga a enfrentarte a situaciones cotidianas muy desagradables, simplemente para sacar un billete de avión, pagar con la tarjeta en el supermercado o buscar un trabajo.

 
—¿Cómo se siente ahora?
—Todavía tengo mis peleas con el espejo, no veo lo que me gustaría porque yo empecé con el proceso de cambio muy tarde, Cuanto antes se empiece mejores serán los resultados. Mi edad no me va a permitir hacer los cambios que a mí me gustaría.

Diario de León

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