12 mayo 2008

¡Salvemos a los pingüinos gays!

La Asociación Americana de Bibliotecas (American Library Association, ALA) publicaba el 7 de mayo su lista de los “10 Most Challenged Books of 2007”, algo así como los 10 libros más cuestionados de 2007. Por segundo año consecutivo, el cuento para niños And Tango Makes Three, de Justin Richardson y Peter Parnell, ilustrado por Henry Cole y editado en España por RBA (Tres con Tango, 2006), conseguía el honor del ser el libro con más intentos de censura en todo el año en Estados Unidos.

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Este relato de dos pingüinos machos que se convierten en padres de un huevo “huérfano”, basado en una historia real de dos pingüinos gays del zoo de Central Park, Nueva York, ha vuelto a desatar las iras de cientos de familias al otro lado del Atlántico. Los papás y mamás se escandalizan con la posibilidad de que sus pequeños y puros retoños puedan leer que también hay maricones en el reino animal, y encima se les permita adoptar. Hay que evitar el contagio racional de sus niños, no vaya a ser que luego crezcan tolerantes y les de absolutamente igual la orientación sexual del prójimo.

La citada lista no la edita ninguna institución desconocida ni de intereses ocultos. La American Library Association (ALA), que también organiza la Semana contra la prohibición de los libros, es la asociación de bibliotecas más grande y más antigua del mundo, y cuenta con 65.000 miembros. Su misión es promover la mayor calidad en las bibliotecas y en sus servicios de información, así como el acceso público a la misma. “El libre acceso a la información es un valor americano fundamental que debería estar siempre protegido”, asegura Judith F. Krug, director de la Oficina para la Libertad Intelectual (Office for Intellectual Freedom), el departamento de la ALA que publica la lista negra desde hace 15 años. “No todos los libros son adecuados para cada lector, pero una interpretación individual de un libro no puede arrebatarme el derecho de seleccionar textos o material de lectura para mí o para mí familia”, añade Krug.

Desde hace 15 años, la ALA recibe informes de libros cuestionados o, en inglés, challenges. Cada “challenge” se define como una denuncia formal y escrita, que haya sido archivada en una biblioteca o escuela, pidiendo que el material “cuestionado” sea retirado por razones de su contenido o conveniencia. Las bibliotecas públicas, los colegios y las bibliotecas de estos colegios, a raíz de peticiones de las familias, son quienes remiten estas quejas. En 2007, la Oficina para la Libertad Intelectual (OIF) recibió 420 informes o esfuerzos por desterrar determinados textos de los planes de estudio de una escuela o de las estanterías de una biblioteca. Algunas de las otras peligrosas y lascivas obras que este año han alcanzado el top-ten son: La brújula de oro, de Philip Pullman –se dice que promueve el ateísmo…-, Olive’s Ocean, de Kevin Henkes, o la recurrente saga Harry Potter –ya en 2001, un iluminado de EEUU decidió armar una fogata con libros del mago de Rowling-, acusada de apostar por la brujería y fomentar el uso de la mentira en los niños.

El ataque al pensamiento

Un rasgo común de toda dictadura es la represión al pensamiento diferente y, por ende, la institucionalización de la censura. En su fabuloso relato distópico Farenheit 451 -que luego llevaría al cine con maestría François Truffaut-, Ray Bradbury dibujaba un futuro donde los libros eran quemados por las autoridades y un pequeño grupo de resistentes mantenía la llama de la Humanidad, aprendiéndose de memoria los textos. Un hombre, un libro, era la hermoso enseñanza.

Ya tres décadas antes de la publicación de la novela, el nazismo dio pruebas al mundo de la abominación que se avecinaba con su quema de libros en la plaza frente a la Universidad de Humboldt, de Berlín. En una de las “ventanas” por las que, mirando hacia abajo, se ve el emotivo monumento subterráneo, una biblioteca de estantes vacíos que podría albergar los 30.000 libros que esa noche del 10 de mayo de 1933 devoraron las llamas, se lee “Dónde se queman libros, allí terminarán quemando seres humanos", del poeta romántico alemán Heinrich Heine. Y lo cierto es que los nazis acabaron quemando seres humanos diez años después en sus campos de exterminio.

El libro simboliza la mayor expresión de diferenciación de nuestra especie, la representación en palabras del intelecto, de la capacidad de pensar en lo abstracto, de ir más allá de la ley del más fuerte de la selva. Se dice que la imprenta fue el gran invento del hombre por aquello de que democratizó el acceso a la información, a la cultura, al conocimiento, hasta entonces en manos de una reducida camarilla en monasterios y castillos, que conocía muy bien que el saber es poder. Para quienes –tristemente, demasiados- creen que dos tipos, dos tipas o dos lagartos no se lo pueden montar entre ellos, sigue siendo muy conveniente predicar el rap de las grandes religiones monoteístas: la homosexualidad es antinatural y Dios la castiga.

Entrar en una discusión sobre los endebles cimientos que sostienen esta afirmación no vale la pena. Basta echar un vistazo a la historia para saber que la homosexualidad es tan antigua como el hombre, y que sólo con la llegada del cristianismo comenzó a transformarse en anatema. Pero para lo que no están preparados los guardianes de la moral es para asistir a una pequeña revolución arco iris en el reino animal. Joder, ya es bastante que, de vez encuando, algún cura salga del armario, pero dos pingüinos es demasiado… Y es que, si dos pingüinos muy machos frotan sus piquitos, lo de ser gay no debe de ser tan antinatural y abominable como predican. Por eso And Tango makes three ha sido el libro más perseguido (¡incluso en la liberal Boston!), y no sólo en Estados Unidos: el pasado febrero, el condado inglés de Loudoun también mandaba retirarlo de las bibliotecas en las escuelas primarias.

Como señalaba David Weintraub, director de Equality Loudoun, una organización que vigila los derechos de los homosexuales, "el libro trata de la felicidad de ser parte de una familia. Estos pingüinos se aman mutuamente y se preocupan el uno y el otro". El relato, que simplemente habla de que el amor también se puede encontrar en una familia no tradicional, nace de la historia que ocupó páginas de periódico en todo el mundo en 2004, cuando se dio a conocer las andanzas de dos pingüinos barbijos machos llamados Roy y Silo, que eran pareja de hecho en el zoo neoyorkino de Central Park. Los pingüinos barbijo son los que tienen una delicada línea de plumas negras por debajo del pico, como si fuera un collar, muy habituales en la Antártida.


Pues bien, los cuidadores del zoo veían a diario cómo Roy y Silo trataban una y otra vez de abrir una roca que se asemejaba a un huevo. Así que, al darse cuenta de que eran pingünos machos, los cuidadores tomaron prestado el segundo huevo de una pareja hetero de al lado, que era incapaz de abrir el citado huevo. Roy y Silo sí que consiguieron abrirlo, y la bebé Tango se unió a su feliz familia. Durante dos años y medio, calentaron y alimentaron a la pequeña, que hubiera sido incapaz de sobrevivir sin el cuidado amoroso de sus dos papás.


Silo vuelve a entrar en el armario


Después de seis años de relación, en septiembre de 2006, Silo abandonaba a Roy y hacia el camino inverso hacia dentro del armario, reconvirtiéndose en heterosexual. Una sexy ejemplar llegada del Sea World de San Diego le hizo cambiar de acera, construir un nido compartido junto a la piscina y dejar a Roy a dos velas.

Afortunadamente, en el zoo de Central Park existe una pequeña Chueca en la colonia pingüina, que alberga otras cuatro parejas homosexuales, con lo que desde hace dos años Roy se consuela con su nuevo novio Tazuni. Una libertad sexual que podrían aprender los cuidadores del zoo de Bremen, que importaron hembras de Suecia –tienen fama de ser las más guapas…- para cambiar la tendencia homosexual de sus pingüinos (tres de los cinco que tienen lo son). A pesar de los intentos, las pingüinas Humboldt suecas tampoco consiguieron nada, las parejas homosexuals no se puedieron romper y el zoo desistió de seguir con su idea.

Si la deliciosa El viaje del emperador fue alabada por muchos grupos conservadores cristianos como ejemplo de valores de familia, Roy y Silo habían sido tomados como iconos del movimiento gay. Un artículo del The New York Times abordaba el caso de estos pingüinos y aportaba interesantes datos acerca de la homosexualidad en el reino animal, con jugosas opiniones de diversos biólogos.


Después de hacer un repaso por algunos casos –un libro del artículo cita 450 especies documentadas con animales gay: chimpancés, delfines, gaviotas...-, Marlene Zuk, una profesora de biología y autora de Sexual Selections: What We Can and Can't Learn About Sex From Animals (University of California Press, 2002), daba la visión general de la comunidad científica: "Los estudios muestran que la sexualidad es mucho más diversa de lo que la gente piensa. Muchos tienen la idea de un reino animal recto y en una sóla vía, al viejo estilo católico romano. Que sólo tienen sexo para procrear“. Aludiendo a los monos Bonobo, considerados los más cercanos al hombre, Zug añadía: "Hay expresiones de sexualidad ajenas al periodo fértil de la hembra, y estamos empezando a ver que el sexo no está necesariamente ligado a la reproducción".

Así que si hasta los chinpancés Bonobo echan canitas al aire y copulan con los de su mismo género, ¿hasta cuando seguirán defendiendo los adalides de la moral la antinaturalidad de la homosexualidad? ¿En qué momento permitirán a la gente vivir en paz y acostarse con quién le de la gana? Y, como no, ¿por qué diablos no dejarán de meterse con los libros "diferentes"? Make love not war ¡y vivan Roy y Silo! Sean heteros o gays...

Bobolongos

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