26 mayo 2008

Un siglo de Ciudadanía con el catecismo en el pupitre

La enseñanza de valores de la Iglesia acaparó la educación del ciudadano en el siglo XX

Año 1920, Alfonso XIII reina en España. A los ojos de Manuel Domínguez, un niño de siete años, se vive una época en la que el analfabetismo es muy grande y los padres esperan que los hijos crezcan para mandarlos a trabajar al campo. En Paterna del Campo (Huelva), en contra de los tiempos rurales, su padre, socialista convencido, lo envía a la escuela con otros chicos. No hay niñas en su clase. Estudian por separado.

“Había dos maestros para nosotros y otros dos para las chicas”, recuerda ahora, con 94 años, en su casa de Huelva capital. ¿Le enseñaban entonces algo parecido a Educación para la Ciudadanía? “Había una asignatura de urbanidad, sobre todo en el colegio de niñas. Me acuerdo de que mis primas la tenían”. Se entraba a la escuela a las nueve y se recitaba de memoria la lección. “España limita al norte con...”, era la letanía.

"Lo que se ponía en la mesa de los alumnos eran básicamente las constituciones y el catecismo, sobre todo”, afirma Antonio Ávila, profesor de Historia de la Educación en la Universidad de Sevilla. “Yo tengo 18 cursos de religión aprobados”, corrobora Manuel, quien tras mucho estudiar logró la cátedra de contabilidad en Sevilla en el año 1947, ya con el dictador Francisco Franco al mando del país.

La omnipresente Religión

“La idea en todas las épocas es la misma. Inculcar los valores de un momento determinado”, afirma Andrés Sopeña, autor de El florido pensil, libro sobre la educación franquista en los años 40, 50 y 60. “En esa época, había Formación del Espíritu Nacional y no existía objeción alguna”, dice Ávila. Había que cantar el Cara al Sol. Se producía un “adoctrinamiento específico de la mujer, que estaba destinada al hogar, al cuidado de los hijos”, según Sopeña.

La religión católica tenía, como siempre ha tenido, una presencia fortísima. Se enseñaba como hecho probado, por ejemplo, que el apóstol Santiago se había aparecido en la fantasmagórica batalla de Clavijo (844, aunque hay quien argumenta que nunca se produjo). La oposición de ahora a Educación para la Ciudadanía hunde, en opinión de Sopeña, sus raíces en la educación franquista: “Eso es lo que mucha gente ha estudiado honestamente y lo que le propone ahora la sociedad es lo contrario.

Lógicamente, pretenden que su hijo se eduque en su sistema de valores, que niega otras religiones y que sea posible la homosexualidad”.“Es normal el conflicto. Hay que decirle al racista que España no es racista. La escuela es siempre una violencia sobre las conciencias”, agrega. Y apostilla: “La Iglesia viene de tener una presencia máxima, que ha ido perdiendo. Como no lo consiente, pelea, sobre sistemas o valores que no tiene porqué discutir, por las buenas y por las malas”.

Ciudadanía en los años 20

Antes, cuando Manuel era un niño, en 1918, se enseñó en muchas escuelas el manual La educación del Ciudadano, del catalán Juan Palau Vera (Seix y Barral Editores). Pretendía, según el prólogo del autor, lograr “un desarrollo integral del joven: moral, física e intelectualmente”. El texto separaba a hombres de mujeres: “El padre trabaja para sostener la familia; la madre para que se emplee de un modo conveniente lo que gana el padre”.

También explica las diferencias entre Nación –comunidad de espíritu– y Estado –agrupación más amplia que la nación–. “España se ha formado por la unión de las nacionalidades que ocupaban la península, menos Portugal”, se explicaba. Era 1918.

"La II República transformó la enseñanza. Se crearon muchísimas escuelas y hubo coeducación [niños y niñas juntos]”, recuerda Manuel, ya mayor de edad por entonces, y que compaginaba en 1931 la dirección del colegio ferroviario de Huelva con sus estudios superiores.

“Teníamos una enseñanza laica y se explicaba la Constitución”. Y, por primera y única vez, hasta hoy, la isla: “Nada de catecismo: eso lo suprimieron”, recuerda Manuel. En esa época, se publicó el manual de Ciudadanía El niño republicano. Se partía de cero y se dio un vuelco a la enseñanza anterior. El texto, escrito por Joaquín Seró Sabaté (reeditado por Edaf), explicaba la Carta Magna y recogía un compendio de historia e ideología republicana: “La República es un régimen de fraternidad humana. La guerra entre naciones republicanas es un suceso muy raro”.

¿Con qué educación se queda Manuel, que las ha vivido todas? “Hombre, la republicana, que es con la que se hubiera quedado mi padre”, dice.

Publico

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