04 julio 2005

"NOSOTROS SOMOS M�S"

Los manifestantes clamaron contra los argumentos de la derecha
"Voy a Madrid a gritar: 'Maricón, sí, ¿y qué?", decía un barcelonés en el aeropuerto camino de la capital

Casi siempre sucede igual. La primera muestra que tiene un homosexual de que es diferente a la mayoría llega a través de la injuria. De la pedrada del insulto. "Voy a Madrid a gritar: 'Maricón, sí, ¿y qué?",explicaba ayer Guillem en la terminal del puente aéreo antes de embarcar con rumbo a Madrid.

Este informático de 32 años es uno de los muchos catalanes que viajaron ayer a la capital para festejar que en España ser homosexual ya no representa ser un ciudadano de segunda clase. Ni un motivo para agachar la cabeza.
"Es mi primer orgullo. Después de la manifestación del Foro de la Familia tenía que ir. No podemos dejar que piensen que nos hemos acostumbrado al insulto. Además, nosotros somos más", asegura.

Detrás de él espera Carlos, de 39 años, un asiduo de la cita lúdico reivindicativa que convierte Madrid en la capital gay de España. "Voy desde hace seis años. He visto cómo crecía. Ahora hay mucha más gente, pero las imágenes que aparecen en la prensa son siempre las mismas: el circo. El colectivo gay es plural. Seguramente, más que la derecha", defiende.

Al otro lado del puente aéreo, la pluralidad bullía a mediodía en la plaza de Chueca. Y no sólo por el intenso calor. Parejas de jóvenes del mismo sexo, hombres maduros desparejados, grupos de mujeres de más de 30 años y el escritor Eduardo Mendicutti se refrescaban con cañas de cerveza poco antes de que arrancara la manifestación.
"Este orgullo será el más festivo porque por fin tenemos la igualdad legal. A mí los del Foro de la Familia no me preocupan tanto como ese 70% de la población que dice estar a favor de las bodas homosexuales pero después rezan para que no les salga un hijo gay", afirma el autor de California y Los novios búlgaros.

Macrofiesta plural

Cuando la acción llega a la plaza de la Cibeles se cumple el presagio de Mendicutti. La manifestación es una macrofiesta en la que además de circo hay pluralidad. Quizá para digerir la inquina ajena, la mayoría de homosexuales desarrollan un ácido sentido del humor.
No hay más que ver la indumentaria de los asistentes: disfraces de monjas y obispos patean el asfalto con plataformas y banderas del arcoiris y dos chicos lucen camisetas con el rostro de la concejala Ana Botella y el adjetivo sucia ribeteado en lentejuelas. "Las hemos hecho nosotros mismos", ríen.
"Las mujeres y los hombres que estamos hoy aquí sólo teníamos hasta ahora una cosa en común: amamos a personas de nuestro sexo. Ahora, además, tenemos los mismos derechos" asegura Cristina, de 42 años, que lleva una pancarta con la leyenda Aquilino le daba al vino, en alusión al psiquiatra que calificó a los homosexuales de enfermos.

"Un símbolo de todos"

Más pruebas de la diversidad de este ecosistema: mientras la carroza del PSOE bota (literalmente) al tuntún techno de los Chemical Brothers, un asistente se enrolla en la bandera española. "La extrema derecha se ha apropiado de un símbolo que es de todos. Con esta ley, hoy me siento orgulloso de ser español", replica Antonio, un madrileño de 32 años que va acompañado por su madre. "Quiero ir a la boda de mi hijo", replica ella. "Mamá, no lo digas más, que no es tan fácil. Primero tendré que encontrar novio".
Muy cerca, Ana besa a su novia. "Nos casaremos, claro. Es una libertad que hemos conquistado y las dos queremos ser madres", asienten ambas.
No todo es alegría, junto a ellos también desfilan historias duras. Como la de Javier --aunque en su DNI figura un nombre de mujer--, miembro de la asociación El Hombre Transexual. "Sólo dos clínicas realizan la reasignación sexual. Nuestra lucha es que la Seguridad Social la cubra. Debería ser la siguiente medida", explica.

Cuando la marcha acaba, el manifiesto y la pieza The show must go on, de Freddy Mercury, recuerdan a aquellos a los que el sida ha impedido vivir el primer día del orgullo gay en igualdad.
Va por ellos .

Imformacióm extraida de: El Periodico

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