01 diciembre 2005
LOS HOMOSEXUALES SON "INMADUROS, NARCISISTAS Y MANIPULADORES", SEGÚN UN EXPERTO CONSULTADO POR EL VATICANO
Los homosexuales son "inmaduros, narcisistas y manipuladores", según uno de los expertos consultados por el Vaticano para la elaboración de la controvertida Instrucción que prohíbe la ordenación de sacerdotes homosexuales, divulgada este martes por la Santa Sede.
El análisis del experto, el sacerdote y psicoanalista francés Tony Anatrella, fue publicado por el diario del Vaticano "L'Osservatore Romano" al lado de la Instrucción.
"La homosexualidad aparece como algo incompleto, una forma de inmadurez profunda de la sexualidad humana", sostiene el religioso.
Los homosexuales, tanto aquellos que aspiran a acceder al sacerdocio como los que no son religiosos, "no están en condiciones de casarse, adoptar hijos o convertirse en sacerdotes", según el experto.
Los sacerdotes homosexuales que fueron ordenados tienen la tendencia a desviar sus funciones "con fines narcisistas", a ser "seductores" y tienen "graves dificultades" con las instituciones y para "cooperar" con los demás.
"Algunos adoptan conductas afectivas dudosas, cuestionan realidades esenciales de la vida sacerdotal y critican las enseñanzas de la Iglesia", agregó.
Permisividad
Para monseñor Anatrella, uno de los especialistas consultados por el Vaticano, quien forma parte de los Consejos Pontificios para la Familia y para la Salud, las nuevas normas del Vaticano para la selección de candidatos a los seminarios y órdenes religiosas "no son una respuesta" a los escándalos de carácter sexual dentro de la Iglesia denunciados en numerosos países.
"Se trata de un documento que se prepara desde hace mucho tiempo", sostiene el religioso, que critica de todos modos "la permisividad" existente "en muchas naciones desde hace muchos años". Esos escándalos demuestran que "nos faltó lucidez y sabiduría", sostiene.
Anatrella enumera los comportamientos desarrollados por los sacerdotes homosexuales, quienes tienen con frecuencia "relaciones estrechas y excluyentes entre sí" y se comportan como un "clan".
Los obispos y los dirigentes de seminarios deben discernir atentamente las tendencias de los candidatos al sacerdocio y según el sacerdote psicoanalista hay que tener particular atención con los que "denotan dificultades para identificarse con el padre", tienen "problemas de identidad", tienden a "aislarse", niegan los "problemas sexuales" o son "propensos a idealizar".
Los seminaristas que mantienen amistades selectivas, que minimizan las experiencias homosexuales que han tenido en la infancia o adolescencia, los que consultan páginas pornográficas en Internet, que se sienten culpables o víctimas, deben ser vigilados, según Anatrella.
El prelado advierte que un clima de sospechas y delaciones podría desarrollarse tras la divulgación del documento y precisa que las normas no afectan a los sacerdotes homosexuales ya ordenados.
A ellos les pide que no vivan en comunidades con personas con las mismas tendencias y que eviten pronunciarse o defender a las asociaciones que defienden la homosexualidad.
Información extraida de: Colpisa
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