03 diciembre 2007

Generales y almirantes retirados de EEUU piden el fin de la discriminación gay en el Ejército

La escasez de tropas para Irak inspira el cambio de política.

Nueva York, 30 nov. (COLPISA, Mercedes Gallego, corresponsal).

Cada día el Ejército de EEUU expulsa a dos homosexuales, según la organización Service Members Legal Defense Networks. Dada la precariedad en que se encuentra el Ejército más poderoso del mundo, corto de tropas debido a las infinitas guerras de Irak y Afganistán, ese es un lujo que no se pueden permitir. Así lo argumentan, en pro de la seguridad nacional, 28 generales y almirantes retirados, que este viernes pidieron al Congreso en una carta el fin de la política conocida como «No digas, no preguntes».

Con esa medida salomónica Bill Clinton quiso acabar con la caza de brujas que existía entonces, hace justo 12 años. Consistía en prohibir a los mandos que preguntasen a sus hombres y mujeres sobre su orientación sexual, a menos que éstos hubieran admitido ser homosexuales o lo hubieran demostrado públicamente.

Así es como Rhonda Davis, una especialista de la marina en comunicaciones, fue expulsada el año pasado después de acudir a una boda gay y reconocer en dos entrevistas que era lesbiana.

Ella es uno de los 12.000 «patriotas» afectados, especifican las organizaciones involucradas, que desde este viernes están representadas en el National Mall de Washington D.C. con una bandera cada una, para recordar al Congreso su labor de derogar esta ley que consideran injusta y dañina para la seguridad nacional. El acto, en el que se leyó la carta de quienes dicen haber dedicado sus vidas «para defender el derechos de nuestros ciudadanos a creer en lo que deseen», es también el pistoletazo de salida de una campaña con la que presionar al Congreso.

El precursor fue el general retirado John M. Shalikashvili, que en enero pasado publicó un artículo de opinión en el diario The New York Times titulado «Second Thoughts» (Cambio de Opinión). Su palabra no sólo era la primera de la cúpula militar en agitar la polémica, enterrada durante más de una década, sino que cargaba la ironía de venir de quien era Jefe del Estado Mayor en el momento en
que se aprobó la ley.

La guerra

Entre los motivos que le habían hecho cambiar de opinión alegaba que 22 aliados de EEUU en las operaciones de Irak y Afganistán, entre ellos España, permiten la presencia abierta de gays sin que ello cause los «problemas de cohesión y de moral» que temen los detractores.

«A la luz de las evidencias acumuladas en los últimos 14 años, ahora creo que si los hombres gays y las mujeres lesbianas sirvieran abiertamente en nuestras fuerzas armadas, ello no minaría su eficacia», afirmó.»Nuestro Ejército se encuentra desgastado por los despliegues en Oriente Medio y debemos dar la bienvenida a
cualquier americano que pueda y esté dispuesto a hacer el trabajo».


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